Niño silvestre

Por: Mey Niederle

El niño silvestre es, de todos, el más niño.
Aprende las palabras con los loros de la siesta. Sus ojos de chocolate no vieron la media luna en el vientre de su madre.


Recibe los besos y las caricias de la maestra, que recién ahora y tarde, le enseña a mirar la hora. Hasta hace muy poco su día no tenia más horario que el del cielo y el hambre. No se ataba los cordones porque no sabía, total, los duendes harían ropajes verdes para el invierno.
El niño silvestre canta canciones, salta los cercos que para el nada significan y almuerza higueras y tomates robados. Se sube los pantalones prestados sin sacar las manos de los bolsillos y espera la siesta tibia para arroparse con las hojas del otoño y al fin lograr cálido descanso.
Por las noches se defiende de los duendes juguetones corriendo por las fincas abandonadas. Entra sigilosamente y en puntillas a las casas confiadas de los pueblos. Usa las camas vacías de los que se han ido. Rastrea ollas y restos de pan, se mece con los gatos por las tapias. Se llena los bolsillos de botones y mandarinas.
Sospecha que los botones vienen de los dedos de las madres, como deben ser los dedos de la que tiene perdida. Y huele en las mandarinas el perfume a rancho y familia. Entonces se llena la boca de botones y husmea el aroma de las cáscaras que rompe con las uñas.
Antes que despunte la mañana huye a buscar los besos de la maestra y la flauta.
Las cosas que el niño silvestre ama; la flauta, la caja. Y del alma se le sale el latido de la única mamá que  ha conocido. Y emula el pulso legüero de la montaña. Y sopla devoto del huayra. Y es por lo único que el niño detiene su andanza, por lo que se desapega del cerro. Es el canto y la música lo único que lo salva.
Y se vuelve salvaje en medio de las cajas, cuando su corazón canta. Con los dientes de leche le sonríe su alma y el niño silvestre se viste de gala. Y vuelven su madre y su padre desde su garganta.
Experimenta la voz humana y supone que así sonaba su mamá.


*Mey Niederle: Nació en Salta. Es Lic. en Comunicación Social. Publicó en Familia y Cultura (suplemento del diario local) fue columnista de la revista El Emilio y otras publicaciones. Actualmente reside en Sanagasta, La Rioja, Argentina. Su blog es  http://espanta-pajaro.blogspot.com.ar/ . Se autodefine como Mujer- madre / mujer-danza /mujer-yogui.