Mi historia

Por Mica Rodríguez*

Imágenes del abuso sexual infantil. Dejo la explicación en el pié de cada foto, estemos atentos a los niños, protejamos su infancia. Hoy hablo por aquellos que no tienen su propia voz pero algún día vamos a gritar juntos POR UNA INFANCIA SIN DOLOR. (No me digan que lo olvide, siempre está presente, lo escriba o no).



Esta edad tenía cuando mi papá me enseñó a jugar a ser novios con los peluches, hasta que después el juguete empecé a ser yo. Empezaron los abusos.



Monstruos y más monstruos, pero mis maestras del jardín insistían en escribir "¡Qué lindo dibujo!"


Garras que me lastimaban, ya no había sonrisas, tenía una tormenta que me perseguía siempre.


No quiero existir, no sé escribir mi nombre todavía pero algo sí sé, quiero desaparecer entre los marcadores negros.
¿Por qué me toca? No me gusta este juego.
¡No quiero que me abraces, papá! Tenso mis manos mientras intento sonreír.
Tengo mucho odio, quisiera romper todo y desahogar toda mi bronca.


Escribí mi secreto, pero él no lo podía leer. ¿A quién le tenía miedo?


Sí, lo odiaba mucho. 12 años de edad.


Así quedó mi diario íntimo que mi papá destrozó al tirarlo al piso para ver qué escribía, ¿ven por qué tuve que borrarlo?
Me empecé a refugiar en la escritura, ladrón de inocencia... Eso era para mí.


Estaba horrible, quería bajar de peso con dietas extremas, cada día me tomaba una foto para ver si estaba diferente, me veía horrible frente al espejo.
¿Por qué, papá?


Tenía 15 años, me intenté suicidar con pastillas, sonreía, siempre sonreía. No le pude decir a la enfermera por qué había intentado eso. Solo quería morir.
15 años de edad. (2014)
Estaba medicada porque me lastimaba los brazos y las piernas, estaba triste todo el tiempo, lloraba mucho, no podía dormir... un día dije "no quiero seguir con todo esto, me voy a llevar el secreto a la tumba", dejé de tomar las pastillas, las escondía. Junté unas cuantas y cuando salí de bañarme un día mi mamá me dice que mi papá iría a buscarme para llevarme a su casa, él se enojaba muchísimo cada vez que le ponía alguna excusa para no ir así que no me quedó otra, mientras me terminaba de arreglar me acordé de las pastillas, no quería ir, me quería morir. Me las tomé todas. Me despedí de mis amigos de Internet, incluso de mi psicóloga, sin dar demasiados detalles.

Me empecé a sentir mal pero no decía por qué, hasta que entre lágrimas le conté a mi mamá. Mi papá enojado me llevó hasta el hospital con el auto. Me quedé internada. Mi mamá me tranquilizaba y se quedó durmiendo conmigo, y en la noche más larga de mi vida me sacó esta foto, sonreía siempre, pensé mucho esas horas y estaba feliz por estar viva.
Al día siguiente una psicóloga me preguntó por qué había hecho eso, no podía decirle, tampoco a la enfermera ni a nadie... lo había hablado en el colegio anterior y no me habían escuchado, ¿valía la pena ahora?
Prometí no volverlo a hacer, mi hermano que en ese momento tenía 5 años me dijo cuando me vio "Mica, yo te dije que te iba a hacer mal comer tantos chocolates", él pensó que estuve por el dolor de panza. Mis compañeros de la escuela hablaban entre ellos y decían que era una desagradecida porque muchos querían vivir y no podían, me dolía muchísimo, porque ellos no sabían nada y me estaban juzgando.
Tenía tantas ganas de decirle a la psicóloga lo que me estaba pasando, pero estaba mi papá afuera esperando, simplemente no podía.
Tantos adolescentes, incluso niños, se suicidan porque no pueden soportar el dolor, porque sufren de bullying, abusos, maltratos, y muchas veces no les hacemos caso porque "es la edad, ya se le pasará".
Con este mensaje quiero que los padres, familiares, profesores, puedan prestarle más atención a los niños y adolescentes, los jóvenes también tienen problemas, no esperemos a que sea demasiado tarde. Yo me salvé y hoy puedo decir que me quise quitar la vida y no fue por una estupidez sino porque el mismo hombre que estaba esperando para ver si estaba bien era el que me estaba matando por dentro al abusar de mí las veces que quería, sí, mi papá.
Sobreviví, pero muchos no. No me llevé el secreto a la tumba, hoy lo grito, lo escribo una y otra vez para alertar a los adultos, a mí no me escucharon, y seguramente muchos jóvenes tampoco están siendo escuchados ahora mismo, hoy hablo por ellos, ¡que el abuso no se lleve ninguna vida más!
Mis agendas seguían siendo mis mejores amigas.


Una de las tantas pesadillas... Y cuántas que no escribí...


Mi colegio hizo la denuncia en el 2015, tenía la restricción pero al salir de la escuela veía su auto y moría de miedo, fingía una llamada al cruzar la calle y grabé su auto.
Esta soy ahora, tengo 19 años ya, pude entender lo que pasó y aceptarlo, no hicieron justicia, pero no me voy a quedar de brazos cruzados, voy a luchar no solo por mí sino por la infancia, por todos los niños, si mi historia anima a los demás a hablar, cumplí mi objetivo al contar todo esto.





*Micaela Rodríguez: 19 años, escritora, sobreviviente de abuso sexual infantil. Creó y administra el sitio "Por una infancia sin dolor" https://www.facebook.com/PorUnaInfanciaSinDolor/ . Junta juguetes, y se los regala a niños y niñas en situación de calle. "Yo perdí mi infancia. Se supone que la infancia es el momento para jugar, no para otra cosa. Creo que por eso les llevo juguetes. Quiero que aprovechen, que todavía pueden jugar" dice.

Nos permitió mostrar en Esquiva lo que publica en su facebook personal. Gracias infinitas Mica. Fuerza siempre!