Editorial / Sororidad


La mirada que tengamos sobre las mujeres es parte de nuestra biografía… Sólo si revisamos nuestras representaciones sociales podremos habilitar otros espacios, construir otras identidades e implicarnos en ese proceso y salvarnos, nosotras.

La organización espontánea del Ni Una Menos, fue por una necesidad que creció en el tiempo. La pantalla sirvió para convocar, contagiar, reunir y visibilizar. En lo cotidiano, un permanente trasfondo de decisiones. Sacar las cosas que estaban debajo de la alfombra.

Fortalecer esos lazos nos hizo organizarnos, replantear vínculos, poner la lupa del feminismo en todas las prácticas porque lo personal es político, porque el cuerpo es territorio, porque la piel también es un límite.

La sororidad nos encuentra en una dimensión ética, política y reivindicativa.