¿Cómo se conjuga sororidad? Siempre en nosotras

Por: Marta Clara y Jimena Vera Psaró


Yo sororo
Desde mi mayoría de edad hasta hoy, yo no abortaría. Hasta hoy, digo bien. Hasta hoy que tengo trabajo, comida, pareja, medios anticonceptivos al alcance, una hija y que decidiendo con total libertad y autonomía sobre mi cuerpo elijo no tener que pasar por el dedo acusador, por la camilla clandestina, por el misoprostol a escondidas.
Elijo porque tengo una red de mujeres que me contienen y me ayudan, desde mi hija adolescente hasta mi abuela. Elijo porque puedo. Elijo porque podría pagarme un aborto si así lo quisiera y si todas las condiciones mencionadas cambiaran de un día a otro.
Y  esa pequeña conquista de libertad se hace lema y lucha: “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.


Tu sororas
Yo te creo hermana. Te creo las pequeñas tiranías de tu pareja. Te creo el terrorismo íntimo de no usar condón con vos ni con ninguna. Te creo la violencia blanda del silencio, el desamor y la indiferencia.
Yo te creo hermana. Te creo cuando tu jefe relega en vos la tarea de hacerle el café y lavarle la taza, de llevarle su ropa a la tintorería o pagarle la tarjeta fuera de tu horario de trabajo. Te creo porque
puede y porque quiere ejercer dominación sobre tu tiempo y las “supuestas capacidades femeninas de servicio” tan naturalizadas. Yo te creo hermana cuando por más tarea tu sueldo es menor que el de tu compañero que hace la mitad. Te creo cuando te miran las tetas mientras le hablás con la mente y desde la razón.


Nosotras sororamos
2005
Estamos camino a la Comisaría Séptima, Paula tiene un ataque de nervios. Fuma sin parar y llora. El oficial sale y nos pide calma, que esperemos a un costado ¿Cómo se va a calmar con un ojo morado y la puerta de casa rota?

2008
Abro la puerta de casa, es Natalia con sus tres hijos, me pide por favor que los cuide hasta que Pablo se calme. Esta vez ella no puede ni hablar. Yo intento distraerlos entre dibujos y cosas ricas.
A dos cuadras, Pablo no quiere dejar la casa y le dice que ella es una incompetente, que ella sola no puede, que todo lo que tiene es gracias a él, que ya no la quiere pero tampoco la piensa dejar.

2012
Ayer fue el cumpleaños de Claudia. En medio de la fiesta Esteban le agarró el teléfono y ella se lo quitó. En el forcejeo le dio una piña que le hizo sangrar la nariz.
Ahora estamos en casa llorando y preguntándonos por qué este troglodita le pegó. Por fin nos ponemos de acuerdo y vamos a denunciarlo.

Quizás estas tres historias tengan como hilo conductor la violencia doméstica sobrepasando todo. Vulnerando amigas, hermanas, vecinas. Pero también cuentan tres historias de mujeres confiando en más mujeres, sus hijos, su dolor o la decisión de por fin soltar y salir adelante, y levantar la cabeza más allá de lo que cueste, de lo que duela: salir.