El simulacro: todo un evento virtual

Por Evelyn Zárate Henao*
Corso a contramano, dibujo de Alberto Klix.



«En efecto, de aquí resulta que esta producción artística de metáforas con la que comienza en nosotros toda percepción, supone ya esas formas y, por lo tanto, se realizará en ellas; sólo por la sólida persistencia de esas formas primigenias resulta posible explicar el que más tarde haya podido construirse sobre las metáforas mismas el edificio de los conceptos. Este edificio es, efectivamente, una imitación, sobre la base de las metáforas, de las relaciones de espacio, tiempo y número.»
Nietzsche: La filosofía narrativa de la mentira, la metáfora y el simulacro.

El simulacro explicado desde Deleuze es un evento virtual que permite la comparación de una copia y un modelo al cual la copia le es fiel en base a la representación, esta última tiene lugar por las semejanzas y diferencias. Deleuze sostiene que esta diferencia "Es siempre en relación a una identidad concebida, a una analogía juzgada, a una oposición imaginada, a una semejanza percibida, como la diferencia se convierte en objeto de representación" (Martínez, 1987, p. 198).

Un simulacro puede ser entendido como un respiro de la vida, un escape de la rutina, un escape de lo que  daña y es tóxico, es algo que se da en situaciones extremas.

Jean Baudrillard propone en base a las metáforas de Borges que la sucesión de simulacros va a sobrepasar la realidad así comenzando a preceder cualquier acontecimiento, dando lugar a la hiperrealidad, en la cual no se va a poder distinguir entre la realidad y la fantasía.

"¿No se señala con ello el punto en el que la identidad del modelo y la semejanza de las copias son errores, y lo mismo y lo semejante, ilusiones nacidas del funcionamiento del simulacro?" (DR p.218).

Como seres sociales por naturaleza tendemos a estar bajo la presión de nuestros semejantes con frecuencia y tendemos a imitar algunas, si no muchas de sus formas y costumbres. Esta  representación a la que nos sometemos constantemente puede ir desde querer ser como nuestros modelos a seguir al estudiar una carrera o vestirse de cierta manera, hasta la imitación de actitudes e incluso vicios propios del medio en que nos movemos,  buscando así no solo una aceptación social si no también la aprobación de quienes creemos de alguna manera superiores a nosotros y evitando del mismo modo el rechazo de quienes nos juzgan constantemente.
Muchas veces tendemos a la hiperrealidad cuando dejamos que la angustia y las preocupaciones gobiernen nuestros actos y pensamientos a futuro, poniéndonos trabas en el camino por anticiparnos a lo que puede pasar. Por otro lado caemos en la representación cuando intentamos imitar aquello que la sociedad impone, porque si bien el ser humano es un animal de imitación e impulsos, por la coacción de sus semejantes tiende a hacer cosas que más que adaptativas (como lo dicta el instinto) son autoopresivas para satisfacer la presión social. Así se pierde la originalidad y variabilidad entre semejantes y las personas se convierten en pseudo títeres idénticos.

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*Evelyn Zárate Henao es estudiante de segundo semestre en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Bosque, en Bogotá, Colombia.