El Peaje

Escribe: Ignacio Romero



cuando vuelvo del trabajo por circunvalación
tomo la salida a calle Mendoza
pago el peaje.
gastón ezequiel levanta el pulgar
y yo
le doy uno de 50.
La tarifa no es fija
en las fiestas o
cuando hay que comprar
una garrafa,
sube a 100.
El semáforo
que también podría ser
la barrera
suele demorar.
entonces
él se sienta en el balde y me cuenta
que el día estuvo flojo,
que no pasaron muchos autos
que los remedios aumentaron.
gaston ezequiel es epiléptico,
a veces aparece
con la cara rasguñada
“me agarró en la calle” aclara señalando
la lastimadura.
después me pregunta y yo le cuento
que tampoco hubo muchos clientes,
que estoy cansado.
el semáforo se pone en amarillo
nos decimos “hasta mañana”,
arranco pero
los dos nos quedamos
pensando lo mismo,
¿por qué él está sentado
en un balde de plástico,
y yo
en una butaca de cuero?
no somos tan diferentes
Es suerte,
suerte y nada más
por eso pago el peaje.