Desolación: Fascinación por los parajes despoblados

Por Juan Manuel Zuluaga Robledo*
“Y a mi me gusta andar
pues lo seguro ya no tiene misterio
e ir muy lejos donde me lleve el invierno…”.
Facundo Cabral

Siempre he tenido fascinación hacia aquellos lugares y países de los que los medios de comunicación, en medio de su afán informativo, no se ocupan mucho. Siempre han ejercido en mí, un magnetismo del que no me puedo liberar. Entonces contemplo en un futuro, a mediano y largo plazo, visitarlos, ya sea cuando se acerquen los últimos días de mi vida, acompañado de mi esposa.

Tal pareciera que existen parajes en el globo terráqueo, que son ignorados por el llamado Cuarto Poder, ya sea porque han alcanzado niveles de convivencia humana tan inauditos –tal como si se entronizara en ellos los relatos de Andersen-, en los que reina una suerte de paz perpetua. Para las grandes agencias de noticias del mundo tal parece que no existieran. En estas geografías, un homicidio es una cuestión que resulta ajena para la población, mientras las horas pueden resultar monótonas para un latinoamericano alebrestado, acostumbrado a millares de noticias diarias con las que se puede escribir un libro.



Ignorados por los medios, también existen parajes pacíficos, alejados de los ruidos de las megalópolis modernas, curiosas antitesis de lo que son las dictaduras de todos los tintes, y opuestos a los países que abrazaron el más estricto de los liberalismos económicos. Latitudes desoladas en las que sus sui géneris gobiernos sancionan leyes atípicas para beneficiar a los ciudadanos en medio de un ambiente generalizado de relajación y meditación absoluta.

Asimismo, dan su grito de aliento aquellos países que no tienen mar. Rodeados por otras naciones grandes, y manipulados sus designios por sus vecinos hegemónicos, abigarradas sus fronteras, sin posibilidad de acariciar las aguas salobres. Entonces los medios de comunicación internacionales, parecen ignorarlos, al considerarlos insignificantes.

“A quienes me preguntan la razón de mis viajes, les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco”, exclamaba el filósofo Michel de Montaigne, allá por el siglo XVI. Ignoro porque me cautivan estos lugares y qué me motiva a investigar sobre ellos. Desde que empecé mis estudios de periodismo, mientras leía la historia de las civilizaciones, me llamó la atención una motica de algodón localizada en el norte de este mundo ¿Qué sabía yo en ese entonces de Islandia? Una respuesta simple: nada. No me atreví a investigar nada hasta que en 2007, observé a un apasionado Clint Eastwood filmando “Cartas desde Iwo Jima” y “La bandera de nuestros padres”, cerca de un paraje desolado islandés, de naturaleza volcánica, en la que recreó esa famosa batalla que decidió la suerte de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.
Cartas desde Iwo Jima, dirigida por Clint Eastwood/ Cortesía de Malpaso
Me fascinaron entonces las altas montañas de color cobrizo que arañaban un cielo opaco en las que el veterano director simulaba las acciones de guerra. Después, gracias a las alas del Internet, quedé extasiado al contemplar las postales de una Reikiavik desolada por el invierno. Me hipnotizaron los caballos salvajes islandeses recorriendo grandes planicies, quienes luego de sus travesías, bebían de las ricas aguas de cristalinos afluentes o miraban atónitos el desprenderse del agua en descomunales cataratas de color aguamarina. Supe que contaba con sólo 300 mil habitantes. Pese a su violento pasado vikingo de conquistas e invasiones, al igual que sus hermanos escandinavos, y su amiga Dinamarca, Islandia es de los países más tranquilos y pacíficos del mundo: en 2014 ocurrió un homicidio que conmovió a la opinión pública de ese país, ya que no se habían presentado muertes violentas en los últimos cien años.
Reikiavik


Ver video de Islandia promovido por el Huffington Post http://www.huffingtonpost.es/2015/08/10/islandia-video-dron_n_7965950.html

En pleno 2008, estaba leyendo un periódico local, y me pareció curiosa una nota periodística: Bután, reino budista, anclado entre India y China, se encontraba midiendo el Índice de Felicidad Bruta (IFB), por orden de su gobernante. Es decir, palabras más palabras menos,  el estadista se preocupaba más por el bienestar de sus ciudadanos y de su calidad de vida, que por el Producto Interno Bruto. Eso tenía que ser fascinante. Me sumergí en la red y detallé sus llamativas pagodas y monasterios budistas, construidos al pie de abismos dignos del Hobbit de Tolkien. Quedé encantado con la tranquilidad de sus gentes, de sus monjes, opuestos a mi espíritu impaciente y cortoplacista ¿Qué maravilloso sería poseer la apacibilidad de estas gentes? ¿Cuándo más ha figurado Bután en las agencias de prensa en los últimos años? Sólo se ha colado en el mundo de la información, gracias a la medición de la felicidad de sus ciudadanos, lo cual contraviene toda lógica cuantitativa y pone en entredicho los mismos paradigmas de la modernidad y de la razón.

Monasterio budista en Bután
Algún día iré a Bután: lo visitaré con mi esposa. Nos internaremos en un monasterio budista, al borde de un abismo, y nos someteremos a las más estrictas leyes de convivencia ideadas por Buda. De pronto, cuando logré ahorrar, a mis sesenta años, encuentre frenar la ansiedad de querer lograrlo todo en un instante, tal como hacen los protagonistas de Sabiduría Garantizada, dirigida por Doris Dorrie, cuando viven más de un mes en una comunidad budista. Pero en nuestro caso, no será en Japón, sino en el enclave budista colmado de inhóspitas montañas y de monjes sonrientes. Más adelante, me sumergiré en las aguas termales de Islandia, cenaré un apetitoso hrútspungur, me deleitaré con esta delicia gastronómica que enaltece la carne de cordero, de cara a las montañas de Reykiavik, mirando una vela que se consume apaciblemente y exclamaré: La vida es bella, así suene a mucho Roberto Benigni.
Thimphu, capital de Bután.
Bhutan Vacation Travel Video Guide. Pulsa para ver el video https://www.youtube.com/watch?v=qY-HQj4jkvc

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  *Juan Manuel Zuluaga Robledo es Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Ciencias Políticas de la misma universidad. Magister en Artes y Literatura de la Illinois State University, donde también fue profesor de español. Actualmente es candidato a doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Missouri. Trabajó como periodista en Vivir en El Poblado en la ciudad de Medellín. Es actualmente director de www.revistacronopio.com