Muerte, inefable muerte

Por Juan Andrés Alzate Peláez*

No poder saber es una de las peores angustias que soportamos los seres humanos. Nos gusta saber por qué hay día y noche, por qué hay estaciones, por qué el cielo se ve de color azul. Y a todo eso le buscamos respuesta, incluso si no es una respuesta satisfactoria. Pero como sea tenemos que llenar ese vacío que nos impele a ahogarlo, ese horror vacui que nos hace poner respuestas doquiera que haya dudas.

El saber que moriremos y no tener control sobre el cuándo o el cómo es un hecho que nuestra neurótica manera de ser no soporta. La muerte es angustiante porque nada podemos saber de ella, nada podemos decir de ella, nada podemos experimentar de ella. Para poder saber se requiere estar vivo y consciente, no es posible entonces tener experiencia de la muerte. Tenemos, sí, noticia de la muerte de otros, vemos morirse a las personas, a los animales, a las bacterias o a las plantas, pero no podemos experimentar nuestra propia muerte. Así lo decían Epicuro y Kant. Con el tiempo muerte y angustia se hicieron casi una y la misma cosa en los existencialistas. Por su parte, para los místicos morir es una especie de ganancia, pues en la muerte halla su cumplimiento la esperanza de una prolongación de la vida: «Muerte, no me seas esquiva», decía Teresa de Ávila. Que «la vida es un instante en medio de dos eternidades» decía Teresita de Lisieux. Que no, que «la vida es una pasión inútil en medio de dos nadas», decía Sartre. Tanto nos inquieta la muerte que algo tenemos que decir, algo tenemos que creer. Tal es el poder de la angustia sobre la muerte que se dice que el origen de la religión está en el temor a ella, y que los dioses vinieron después.
Nuestro apego a la vida es tan fuerte que se nos figura un oxímoron saber que la vida se acaba. El problema de por qué vivimos para luego morirnos es un problema necesariamente egoísta: ¿Por qué es precisamente mi vida la que acaba? Paradógicamente es así como  aparecen las razones para vivir. Bien puede decirse que más de uno vive para justificar su muerte, para no «irse» sin haber hecho nada de valor para los otros seres humanos. Pues por esos arrebatos irracionales a los que el corazón mueve, nos parece importante quedar bien con los otros. Deseamos tercamente que la vida se justifique, y no sólo que se justifique sino que siga; como si decirle a la realidad cómo tiene que ser la hiciera cambiar de parecer. ¿Por qué mucha gente cree en otra vida? Porque quizás no le gusta esta vida que se extingue, que se apaga. Así pensaba Nietzsche, y cuando se conoce a la humanidad es difícil no darle la razón.

Pocas veces —tan pocas que bien puedo asegurar que ninguna— he escuchado de alguien que se angustie por no haber existido antes de nacer. Mas el problema es no existir después de vivir. De hecho, si lo miramos con detenimiento, nadie tiene experiencia de los dos extremos de su vida: nadie puede tener experiencia del momento de su concepción (asumiendo que la vida comienza en ese momento, como si las células que la originan no estuvieran ya vivas) ni de su muerte, como ya se ha dicho. Entre los dos extremos de la vida y la muerte, entre el propio nacer y el propio morir, hay dos sucesos que no se experimentan, dos que se experimentan indirectamente y uno (que bien pueden ser dos) que no constituye experiencia pero que recoge las otras cuatro. A saber: El acto de nacer (o más precisamente, de ser concebidos) es una experiencia límite igual que el morir, pero de ninguno de los dos tenemos conciencia. Lo uno lo padecimos y lo otro lo padeceremos, pero en ambos casos no podemos saber que lo estamos padeciendo. Ese justo instante en que la nada pasa a ser algo al ser concebidos y en que este algo pasa a ser de nuevo nada, ese punto de inflexión, si se busca, nunca se asemejaría a una cifra discreta, sino a una continua. El vivir y el morir, no son instantes, son procesos simultáneos, pero aún en ese instante primero o postrer hay indeterminación. La vida, así las cosas, no puede comenzar, ya comenzó —diríamos según el saber actual— desde que una privilegiada forma de composición química encontró la manera de autorreplicarse, el que nazcamos y muramos es sólo una parte de todo ese gran proceso.
Entiéndase, así las cosas, que la vida es un solo gran proceso.

Los otros dos sucesos sobre la vida y la muerte, de los que tampoco tenemos percepción directa, son las noticias sobre la vida y la muerte. Sabemos que nacen personas y que otras mueren, y sin esos datos no podríamos saber que nosotros un día nacimos y otro día moriremos. Estas son experiencias de la vida y la muerte, sí, pero no lo son directamente. Si nos guiamos por el sentido común, sólo podemos saber que estamos vivos, pero no podemos saber qué es pasar de ser no-vivo a ser vivo, ni mucho menos qué es pasar de vivo a no-vivo. No podemos experimentar el no ser, ni lógica ni empíricamente, verdad de Perogrullo (ah, y los que dicen que la angustia es la experiencia de la nada, sepan que la angustia es la experiencia de la angustia misma).
Nos queda una quinta experiencia de la vida y la muerte, que es, no ya la noticia de las otras vidas o las otras muertes, sino la creación conceptual, la definición, o más precisamente el concepto, de vida y de muerte. La imagen mental que nos formamos por esos hechos particulares del mundo que nombramos como «estar vivo» o como «estar» muerto. Esta es una experiencia meramente racional, pero que es indiferente a la existencia de la vida o a su inexistencia (si es que se puede ser indiferente a la nada). Por su parte, las noticias sobre la vida y la muerte no son indiferentes a la misma vida y la muerte, sino tan solo diferentes (por lo menos desde la experiencia subjetiva, id est, «no son» la vida de quien las conoce). Por último, y a este respecto, los hechos de ser concebido y morir no son ni diferentes ni indiferentes, sino inciertos.

¡Ah incertidumbre! Podrán decirme que la muerte es la cesación de todo proceso biológico u orgánico en un ser vivo, pero eso no me aclara qué puedo esperar, conocer y afirmar de la muerte. Y quizá en eso radique la muerte, en que está muerto el que no puede juzgar. Pero eso sería injusto con los irracionales, de los que bien sabemos que viven. Si la muerte no está en la conciencia de la muerte ¿dónde está? Quizás en la voluntad. ¿Está muerto lo que no tiene voluntad?

Podría ser que la pregunta sobre la muerte es la que está mal formulada. Ya sabemos que la pregunta ¿qué es la muerte? no tiene respuesta porque se refiere a un fenómeno inexperimentable, que la pregunta ¿por qué morimos? es un pseudoproblema porque presupone, sin ninguna razón cierta, que existen cosas como propósitos, más allás, o continuidades extracorpóreas. Entonces ¿qué sí es razonable preguntar sobre muerte? En sentido estricto todas las preguntas son razonables, porque desde el punto de vista lógico una pregunta no es ni verdadera ni falsa. Pero los objetos que persiguen o las proposiciones que implican, esas sí que pueden ser sinsentidos. El objeto que se intenta dilucidar, a saber «la experiencia de la muerte», que no la muerte como hecho biológico (pues eso lo sabemos de sobra) no es un hecho transferible a proposiciones (de la muerte nada se puede decir), por eso ante la muerte es mejor callar. Dar respuestas es cosa harto fácil, lo difícil es saber qué pregunta hacer.

Los estoicos, por ejemplo, se preguntaron si la muerte era un asunto moral. En efecto, las acciones humanas son morales precisamente porque las precede la voluntad. En los irracionales sólo hay accionas amorales, porque no hay conciencia ni responsabilidad. En el hombre hay moral siempre que haya voluntad y conciencia. La muerte tiene la propiedad de no depender de la voluntad del hombre que muere, simplemente acontece. Por eso la muerte no es ni buena ni mala moralmente hablando, porque no es un producto de la voluntad, la conciencia y la libertad humana. Mas todo se cambia cuando el hombre decide acabar con su propia vida, aquí algo que no tiene ninguna carga moral se vuelve moral por el sólo hecho de que es una acción consciente humana. El suicidio, afirmaban los estoicos, es una especie de victoria sobre la naturaleza porque hace moral lo que es amoral, porque hace controlable lo contingente… Y aún así, sigue sin poder ser algo experimentable.

Puede resultarle a más de uno terrible, frío y casi inhumano afirmar sin más que no hay otra vida distinta a la vida que conocemos. Pero no, no lo es. Ese es el pensar de quien está desencantado con la vida. ¿Es que no es suficientemente maravilloso poder vivir este pequeño instante en medio de la historia del cosmos, sólo para poder saber que existimos y para poderlo conocer? ¿Queremos más?

Marzo 16 de 2015


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* Juan Andrés Alzate Peláez es Licenciado en Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (Colombia) y candidato a Doctorado en Filosofía de la misma universidad. Es editor de la revista virtual Revistacronopio.com





ENGLISH


DEATH, DEATH INEFABLE


By Juan Andres Alzate Peláez *

Not to know is one of the worst agonies we endure humans. We like to know why there day and night, why there are seasons, why the sky looks blue. And all that we seek answer, even if it is not a satisfactory answer. But whatever we have to fill that void that impels us to drown, horror vacui that makes us put everywhere answers to doubts.

Knowing that die and have no control over when or how it is a fact that our way of being neurotic does not support. Death is distressing because it can know nothing, nothing can be said about it, nothing can experience it. To know is required to be alive and conscious, it is not possible then to have experience of death. We do have news of the death of others, we die for the people, animals, bacteria or plants, but we can not experience our own death. Epicurus said so and Kant. Eventually death and anguish were made almost one and the same thing in the existentialists. Meanwhile, for mystical death is a kind of gain, for in death finds its fulfillment in hopes of prolonging life: "Death, be not dodging me," said Teresa of Avila. That "life is a moment between two eternities" said Therese of Lisieux. No, that "life is a useless passion between two nothings," said Sartre. Both death we are concerned that we have something to say, something we have to believe. Such is the power of anxiety about death is said that the origin of religion is in awe of her, and that the gods came afterwards.

Our attachment to life is so strong that we figure an oxymoron know that life is ending. The problem of why we live and then we die is a necessarily selfish problem: Why is precisely my life that just? Paradoxically so as reasons to live shows. It can be said that more than one lives to justify his death, not "go" without having done anything of value for other human beings. Well for those irrational outbursts to the heart moves, it seems important to get along with others. Stubbornly wish that life is justified, and not only justified but follow; as if to tell how reality has to be done to change his mind. Why do many people believe in an afterlife? Because maybe you do not like this life is extinguished, it shuts down. So Nietzsche thought, and when known to mankind is hard not to agree.

Seldom-so few that can either ensure that none-'ve heard of someone anxious about not existed before birth. But the problem is not exist after living. In fact, if you look closely, nobody has experience both ends of his life: no one can experience the moment of conception (assuming that life begins at the moment, as if the cells that cause it not already alive ) or his death, as has been said. Between the two extremes of life and death, between the birth itself and dying itself, there are two events that are not experienced, two experienced indirectly and one (which may well be) that I experience is but picks up four others. Namely: The act of birth (or more precisely, to be conceived) is an equally extreme experience that dying, but neither have conscience. The one at nigh and I will suffer another, but both can not know that we are experiencing. That right moment nothing becomes something at conception and that this something becomes again nothing, that turning point, if you search, you never resemble a discrete number, but continuous. Living and dying are not moments are simultaneous processes, but even at that moment first or latter end there indeterminacy. Life and things, can not start, and started knowing we would say as currently since a privileged form of chemical composition found a way to replicate themselves, which are born and die is only part of all this great process.
Understand and things, that life is one big process.

The other two events on the life and death, of which we have no direct perception, is the news about life and death. We know that people are born and others die, and without such data could not know that we were born one day and another day we die. These are experiences of life and death, yes, but not directly. If we are guided by common sense, can only know that we are alive, but we can not know what is going from being non-living to be alive, let alone what is going from non-living alive. We can not experience non-being, neither logical nor empirically truism (oh, and those who say that anxiety is the experience of nothingness, know that anxiety is the experience of anxiety itself).

It remains fifth experience of life and death, that is, not the news the other lives or the other deaths, but the conceptual creation, definition, or more precisely the concept of life and death. The mental image we form by those particular facts of the world we name as 'being alive' or 'be' dead. This is a purely rational experience, but who is indifferent to the existence of life or its absence (if they can be indifferent to nothing). Meanwhile, news of life and death are not indifferent to the life and death, but only different (at least from the subjective experience, id est, 'are not' life who knows) . Finally, in this respect, the facts to be conceived and dying are no different or indifferent but uncertain.

Uncertainty Ah! They may say that death is the cessation of all biological or organic process in a living being, but that does not explain me what I expect, know and affirm death. And perhaps that filed death, he's dead which can not judge. But that would be unfair to the irrational, of which we know they live. If death is not the consciousness of death where is it? Perhaps at will. Is he dead so there is no will?

It could be that the question of death is one that is poorly worded. We know that the question what is death? no answer because it refers to a inexperimentable phenomenon, the question why do we die? is a pseudo because it assumes, without some justification, that there are things like purposes, more Allas, or extracorporeal continuities. So what it is reasonable to ask about death? Strictly speaking all questions are reasonable, because from the logical point of view a question is neither true nor false. But the objects they pursue or propositions involved, these self that can be nonsense. The object that attempts to establish, namely "the experience of death", not death as a biological fact (as we know that surplus) is not a transferable made propositions (of death nothing can be said), by Therefore before death is better to be silent. Giving answers is something sick easy, the hard part is knowing what question to ask.

The Stoics, for example, questioned whether the death was a moral issue. Indeed, human actions are moral precisely because it precedes the will. In the irrational accionas there is only amoral, because there is no awareness or liability. In man there whenever there is moral will and consciousness. Death has the ability to not depend on the will of man who dies, just happens. So death is neither morally good nor bad, because it is not a product of the will, consciousness and human freedom. But everything changes when man decides to end his own life, here is something that has no moral burden becomes moral for the simple fact that it is a conscious human action. The Stoics argued, suicide is a kind of victory over nature because it makes what is amoral moral, because it controlled the contingent ... And yet, still can be something experimentable.



You may find more than one terrible, cold and almost inhuman say no more no life other than the life we know. But no, it is not. That is the thinking of those who are disenchanted with life. Is it not wonderful enough to live this little moment in the middle of the history of the cosmos, just to know that we exist and being able to know? Do we want more?

March 16, 2015


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* Juan Andrés Peláez Alzate has a degree in philosophy from the Universidad Pontificia Bolivariana de Medellin (Colombia) and Ph.D. candidate at the same university. He is editor of the online magazine Revistacronopio.com



FRANCES

Mort, la mort INEFABLE


Par Juan Andres Alzate Peláez *

De ne pas savoir, ce est l'une des pires angoisses que nous endurons les humains. Nous voulons savoir pourquoi il jour et de la nuit, pourquoi il ya des saisons, pourquoi le ciel semble bleu. Et tout ce que nous cherchons réponse, même si elle ne est pas une réponse satisfaisante. Mais tout ce que nous devons combler ce vide qui nous pousse à noyer, horror vacui qui nous mettons partout réponses aux doutes.

Sachant que mourir et n'a aucun contrôle sur quand ou comment il est un fait que notre façon d'être névrotique ne supporte pas. La mort est pénible, car il ne peut rien savoir, rien ne peut être dit à ce sujet, rien ne peut l'expérimenter. Pour en savoir est nécessaire d'être en vie et conscient, il ne est pas possible, alors d'avoir une expérience de la mort. Nous ne avons des nouvelles de la mort des autres, Mourir pour les personnes, les animaux, les bactéries ou les plantes, mais nous ne pouvons pas l'expérience de notre propre mort. Épicure a dit et Kant. Finalement, la mort et l'angoisse ont été faites presque une seule et même chose dans les existentialistes. Pendant ce temps, la mort mystique est une sorte de gain, pour la mort trouve son accomplissement dans l'espoir de prolonger la vie: «La mort, être ne me esquive», a déclaré Thérèse d'Avila. Que «la vie est un moment entre deux éternités", a déclaré Thérèse de Lisieux. Non, que «la vie est une passion inutile entre deux néants," disait Sartre. Tant la mort, nous sommes préoccupés que nous avons quelque chose à dire, quelque chose que nous devons croire. Telle est la puissance de l'anxiété de la mort est dit que l'origine de la religion est en admiration devant elle, et que les dieux est venu après.

Notre attachement à la vie est si forte que nous représentons un oxymore savent que la vie se termine. Le problème de la raison pour laquelle nous vivons et nous mourons est un problème nécessairement égoïste: Pourquoi est précisément ma vie qui vient? Paradoxalement manière raisons de spectacles. On peut dire que plus on vit pour justifier sa mort, pas «aller» sans avoir rien fait de la valeur pour d'autres êtres humains. Eh bien pour ces élans irrationnels au cœur se déplace, il semble important de se entendre avec les autres. Souhaitent obstinément que la vie est justifiée, et pas seulement justifiée, mais suivre; comme pour dire comment la réalité doit être fait pour changer son esprit. Pourquoi beaucoup de gens croient en l'au-delà? Parce que peut-être vous ne aimez pas cette vie se éteint, il se arrête. Alors Nietzsche pensait, et quand connue de l'humanité est difficile de ne pas être d'accord.

Rarement si peu qui peuvent soit se assurer qu'aucun-ai entendu parler de quelqu'un inquiète pas existé avant la naissance. Mais le problème ne est pas existe après avoir vécu. En fait, si vous regardez de près, personne n'a l'expérience des deux extrémités de sa vie: personne ne peut vivre le moment de la conception (en supposant que la vie commence au moment, comme si les cellules qui provoquent-il pas déjà en vie ) ou sa mort, comme cela a été dit. Entre les deux extrêmes de la vie et la mort, entre la naissance elle-même et se mourant, il ya deux événements qui ne sont pas expérimentés, deux ont connu indirectement et un (qui pourrait bien être) que l'expérience I est mais ramasse quatre autres. À savoir: L'acte de naissance (ou, plus précisément, d'être conçu) est une expérience tout aussi extrême que mourir, mais ne ont ni conscience. L'un à presque et je subiront une autre, mais les deux ne peuvent pas savoir que nous vivons. Ce moment rien de droit devient quelque chose à la conception et que ce quelque chose devient encore une fois rien, ce point tournant, si vous recherchez, vous ne avez jamais ressembler à un nombre discret, mais continue. Vivant et mourant ne sont pas des moments sont des processus simultanés, mais même à ce moment-là première ou dernière fin il indétermination. Vie et des choses, ne peut pas démarrer, et a commencé en sachant que nous dirions que ce moment depuis une forme privilégiée de la composition chimique a trouvé un moyen de se, qui naissent de reproduire et mourir est qu'une partie de tout ce grand processus.
Comprendre et les choses, que la vie est un grand processus.

Les deux autres événements sur la vie et la mort, dont nous ne avons pas la perception directe, sont les nouvelles sur la vie et la mort. Nous savons que les gens naissent et d'autres meurent, et sans ces données ne pouvions pas savoir que nous sommes nés un jour et un autre jour nous mourons. Ce sont des expériences de la vie et la mort, oui, mais pas directement. Si nous sommes guidés par le sens commun, ne peut savoir que nous sommes en vie, mais nous ne pouvons pas savoir ce qui se passe d'être non-vie d'être en vie, et encore moins ce qui se passe à partir de non-vie en vie. Nous ne pouvons pas vivre non-être, ni logique ni empirique truisme (oh, et ceux qui disent que l'anxiété est l'expérience du néant, de savoir que l'anxiété est l'expérience de l'angoisse elle-même).

Il reste cinquième expérience de la vie et la mort, ce est pas les nouvelles les autres vies ou les autres décès, mais la création conceptuel, définition, ou plus précisément le concept de la vie et de la mort. L'image mentale que nous formons par ces faits particuliers du monde nous nommons comme «être vivant» ou «être» morts. Ce est une expérience purement rationnelle, mais qui est indifférent à l'existence de la vie ou de son absence (si elles peuvent être indifférents à rien). Pendant ce temps, les nouvelles de la vie et la mort ne sont pas indifférents à la vie et la mort, mais seulement différent (au moins de l'expérience subjective, id est, 'ne sont pas' la vie qui sait) . Enfin, à cet égard, que les faits soient conçus et mourants ne sont pas différents ou indifférent mais incertain.

Incertitude Ah! Ils peuvent dire que la mort est la cessation de toute processus biologique ou organique chez un être vivant, mais cela ne me explique pas ce que je attends, et affirment sais mort. Et peut-être que la mort a été déposée, il est mort, qui ne peut pas juger. Mais ce serait injuste à l'irrationnel, dont nous savons qu'ils en direct. Si la mort ne est pas la conscience de la mort, où est-il? Peut-être à volonté. Est-il mort donc il n'y a pas de volonté?

Il se pourrait que la question de la mort est une qui est mal formulée. Nous savons que la question ce est la mort? Pas de réponse parce qu'il se réfère à un phénomène inexperimentable, la question de savoir pourquoi mourons-nous? est un pseudo car elle suppose, sans raison, qu'il ya des choses comme fins, plus Allas, ou continuités extracorporels. Donc, ce qu'il est raisonnable de demander à la mort? Strictement parlant toutes les questions sont raisonnables, parce que du point de vue logique une question ne est ni vrai ni faux. Mais les buts qu'ils poursuivent ou propositions impliqués, ces auto qui peut être un non-sens. L'objet qui tente d'établir, à savoir "l'expérience de la mort", pas la mort comme un fait biologique (comme nous le savons que l'excédent) ne est pas une transférables propositions faites (de la mort ne peut rien dire), par Par conséquent, avant la mort vaut mieux se taire. Donner des réponses est quelque chose de malade facile, le plus dur est de savoir quelle question poser.

Les stoïciens, par exemple, se est demandé si la mort était une question morale. En effet, les actions humaines sont morale précisément parce qu'elle précède la volonté. Dans les accionas irrationnelles il ya seulement amorale, parce qu'il n'y a pas de conscience ou responsabilité. Chez l'homme il chaque fois qu'il ya volonté morale et de la conscience. Mort a la capacité de ne pas dépendre de la volonté de l'homme qui meurt, arrive juste. Ainsi la mort ne est ni moralement bon ni mauvais, parce que ce ne est pas un produit de la volonté, de la conscience et de la liberté humaine. Mais tout change quand l'homme décide de mettre fin à sa propre vie, ici, ce est quelque chose qui n'a pas de fardeau moral devient moral pour le simple fait que ce est une action humaine consciente. Les stoïciens soutenu, le suicide est une sorte de victoire sur la nature parce qu'il fait ce est amoral morale, car il contrôle le contingent ... Et pourtant, peut encore être quelque chose expérimentable.



Vous pouvez trouver plus d'un terrible froid et presque inhumain disent pas plus pas de vie autre que la vie que nous connaissons. Mais non, il ne est pas. Ce est la pensée de ceux qui sont déçu par la vie. Est-ce pas assez merveilleux pour vivre ce petit moment dans le milieu de l'histoire du cosmos, juste savoir que nous existons et d'être en mesure de savoir? Voulons-nous plus?

Le 16 mars 2015


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* Juan Andrés Peláez Alzate a un diplôme en philosophie de l'Université Pontificia Bolivariana de Medellin (Colombie) et candidat au doctorat à la même université. Il est rédacteur en chef du magazine en ligne Revistacronopio.com