¿La muerte un amanecer?

Por Sandra Milena Zuluaga Zuluaga*


"Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer a la tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo  que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa. Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres de dolor, de los temores y preocupaciones; libres como una bella mariposa, y regresamos a nuestro hogar, a Dios".
Elisabeth- Kubler Ross.



Luego de un día muy difícil, nos preparábamos para finalizar nuestro día, mientras la acompañaba a dormir, estando una muy pagadita a la otra, tan pegadita que podía sentir los latidos de su corazón y el ritmo de su dulce respiración. En el cuarto completamente oscuro, ella buscó mis ojos... mi mirada. Tomó mi rostro con sus manos y me preguntó: Mamá ¿qué pasa cuando morimos? A donde vamos?
Fue en ese instante cuando fui conciente de lo poco preparada que estaba para la muerte. Es claro que vivimos en una sociedad donde muchos piensan que hablar de la muerte es como llamarla para que se apodere de nuestra vida, olvidando que es un asunto inherente a nuestra existencia.
No puedo mentirles. La pregunta me tomó por sorpresa y más si pensamos que quien me preguntaba era una niña de solo cuatro años y medio o cinco. Traté de contestarle de la forma más sencilla posible, poniendo en práctica mis creencias religiosas.  Amor, yo pienso que cuando morimos vamos al cielo al lado de Dios.
La verdad, para ella no fue suficiente esta respuesta y con los días llegaron más cuestionamientos, con una complejidad más alta y surgían cuando menos los esperaba: Mamá ¿cómo sabrá Dios que fui una buena niña? ¿Cómo encontraré el camino para llegar al cielo y saber cuál es el correcto?  ¿Me encontraré con mis bisabuelitos? ¿Cómo me reconocerán ellos si no nos conocimos?
  A raíz de todo esto, vi la necesidad de investigar un poco más sobre el tema y es cuando descubro a la tanatóloga suiza Elisabeth-Kubler Ross, autora de numerosos libros como: La muerte: un amanecer, La rueda de la vida, Una luz que se apaga,  Sobre la muerte y los moribundos, Carta a un niño con cáncer, entre otros. Ella tenía una gran experiencia sobre el tema de la muerte en relación con los niños.
En una oportunidad Lala me preguntó: ¿Cómo es el cielo, mamá? A lo que le respondí sin titubeos: No lo conozco, pero siempre me lo he imaginado como un gran campo lleno de una luz radiante, con un arcoiris hermoso, colmado de flores de muchos colores, un lugar con un aroma especial y con la paz y tranquilidad que se necesita después de haber vivido en la tierra.
Lala: Mamita, tu sabes que estoy enferma y puedo morir. Quiero saber mucho sobre la muerte para no asustarme el día que tenga que irme...
Ella se hizo conciente de este tema de una forma más rápida que yo. Ella fue la gran maestra que me permitió descubrir que hablar de la muerte no genera ningún problema, que hablar de la muerte no acerca o aleja nuestra cita con ella. Ella me motivó a investigar cada día más y entre más leía podía entender que a los niños con enfermedades crónicas se les hace necesario hablar de este tema y es fundamental que su entorno lo comente también con la mayor naturalidad y tranquilidad del caso.
Estos niños son más concientes de que pueden morir que los niños completamente sanos. Hoy pienso que esa necesidad surge de querer hacer concientes a sus familias de lo que pasará y prepararlos para el desenlace final.
La muerte no es un tema sencillo. Siempre será mas difícil para los que tenemos que seguir viviendo, que para los que tienen que partir y más cuando es una madre quien debe ver y dejar partir a su hija.
Sus preguntas durante sus once años de vida se fueron haciendo más complejas para mí y calaban en lo más profundo de mi corazón. Cuando comentaba con mi entorno familiar o de amigos sobre todo esto, ellos no podían disimular su sorpresa e incredulidad. Algunos pensaban  que la estaba empujando a la muerte, por el simple hecho de contestar sus cuestionamientos. A casi cinco años de su muerte, puedo decirles que me siento feliz de haber contestado a todas sus preguntas de la mejor forma. Quiero pensar, que todas esas conversaciones y ese trabajo que hicimos juntas, le permitieron reflexionar sobre la vida y dejar huella en muchas personas.
Todo esto le permitió dejar un testamento sobre sus juguetes, hablar con los seres que más amaba y darles las gracias por todo lo que le brindaron. Tuvo tiempo para pedir perdón en lo que ella pensaba que había fallado, comentarle a algunas personas que en algún momento le había dolido algo que ellas habían dicho o hecho. Lo mejor de todo de este camino fue que aprendió que la vida se debe vivir en el ahora, que el amor se debe demostrar cada día, que la felicidad y el amor pueden arreglar nuestro peor día.
La muerte puede estar muy cerca pero mientras llega debemos vivir a plenitud y poniendo lo mejor de nosotros en nuestras vidas. Ella descubrió lo realmente importante: vivir a plenitud. Pudo de cierta forma partir con tranquilidad. Como dice Elisabeth-Kubler Ross en su libro La muerte: una amanecer: "Es importante que hagáis lo que en verdad os importe, sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca".  A lo que yo le sumaría: la muerte no necesariamente debe  verse como algo oscuro. Puede verse como la luz de un amanecer que nos permite abandonar el cuerpo que aprisiona nuestra alma.

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**Sandra Milena Zuluaga Zuluaga es locutora para radio y televisión.





ENGLISH

Is death a sunrise?


By: Sandra Milena Zuluaga Zuluaga *


"When we performed the task that we have been doing to the earth, we are allowed to leave our body that imprisons our soul like the cocoon encloses the future butterfly. Eventually, we can leave and be free from pain, fears and concerns; free as a beautiful butterfly, and we returned to our home, God. "
Elisabeth- Kubler Ross.

After a hard day, we were getting ready to finish our day, as he walked her to sleep, being a very pagadita other, as pegadita I could feel his heartbeat and rhythm of her sweet breath. In the completely dark room, she searched my eyes ... my eyes. He took my face in his hands and asked Mom what happens when we die? Where are we going?
It was at that moment that I was aware of how unprepared I was for death. It is clear that we live in a society where many think about death is like calling for seizes our life, forgetting that is inherent to our existence issue.
I can not lie. The question took me by surprise and if we think wondered who was a girl of only four and a half or five years. I tried to answer in the simplest possible way, practicing my religious beliefs. Love, I think that when we die we go to heaven beside God.
The truth, for it was not enough this response and the days got more questions, with higher complexity and arose when least expected: Mom how God knows I was a good girl? How do I find my way to heaven and know which one is right? Will I meet with my bisabuelitos? How do I recognize them if we did not meet?
 Following this, I saw the need to investigate a little more about it and when I discover the Swiss thanatologist Elisabeth-Kubler Ross, author of numerous books including: The death: a sunrise, The Wheel of Life, A light Letter to a child with cancer goes, On Death and Dying, among others. She had a great experience on the subject of death in relation to children.
In a chance Lala asked me: How is the sky, Mom? To which I replied without hesitation: I do not know, but I always what I imagined as a large field full of radiant light, with a beautiful rainbow, full of colorful flowers, a place with a special aroma and peace and tranquility needed after living on earth.
Lala: Mommy, you know I'm sick and I can die. I want to know a lot about death to not scare the day you have to go ...
She became aware of this issue in a way faster than me. She was a great teacher who allowed me to discover that talking about death does not generate any problem, talk about death not towards or away our appointment with her. She motivated me to research every day and the more I read could understand that they are necessary for children with chronic illnesses discuss this issue and it is essential that their environment also discuss the most natural and tranquility of the case.
These children are more aware that children may die completely healthy. Today I think that this need arises to want to make their families aware of what will happen and prepare for the final outcome.
Death is not a simple issue. It will always be more difficult for those who have to continue living, for those who have to leave and when a mother who must see and let go of her daughter.
Your questions during his eleven years of life became more complex for me and Menelaus in the depths of my heart. When commented with my close family or friends about this, they could not hide his surprise and disbelief. Some thought that was pushing death simply by answering their questions. Nearly five years after his death, I can say that I am happy to have answered all questions in the best way. I like to think that all these conversations and the work we did together, allowed him to reflect on life and make a difference in many people.
All this allowed a Will on his toys, talking with loved he loved and thank them for all they gave him. He had time to apologize in what she thought had failed, tell a few people who at some point had hurt something they had said or done. Best of all, this road was learned that life should be lived in the now, that love should prove every day that happiness and love can fix our worst day.
Death can be very close but while we live fully arrives and making the best of us in our lives. She discovered what really matters: live fully. It could in some way from quietly. As Elisabeth Kubler-Ross's death in his book: one morning: "It's important to do what you truly value, and only able to bless life when death is near." To which I would add: death should not necessarily be seen as something dark. It can be seen as the light of dawn that allows us to leave the body that imprisons our soul.

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** Sandra Milena Zuluaga Zuluaga is an announcer for radio and television.



FRANCES

La mort est un lever de soleil?


Par : Sandra Milena Zuluaga Zuluaga *


"Lorsque nous avons effectué la tâche que nous avons fait à la terre, nous sommes autorisés à quitter notre corps qui emprisonne notre âme comme le cocon entoure l'avenir papillon. Finalement, nous pouvons abandonner et être exempt de douleur, craintes et préoccupations; libre comme un beau papillon, et nous sommes retournés à notre maison, Dieu ».
Elisabethville Kubler Ross.


Après une dure journée, nous nous apprêtions à terminer notre journée, comme il l'accompagna à dormir, être un autre très pagadita, comme pegadita je pouvais sentir son rythme cardiaque et le rythme de son souffle doux. Dans la pièce complètement sombre, elle a fouillé mes yeux ... mes yeux. Il a pris mon visage dans ses mains et a demandé Maman ce qui arrive quand nous mourons? Ou allons nous?
Ce est à ce moment que je étais au courant de la façon dont je étais pas préparé à la mort. Il est clair que nous vivons dans une société où beaucoup pensent de la mort est comme appelant à se empare notre vie, en oubliant que ce est inhérente à notre question de l'existence.
Je ne peux pas mentir. La question m'a pris par surprise et si nous pensons demandé qui était une fille de seulement quatre ans et demi ou cinq ans. Je ai essayé de répondre de la manière la plus simple possible, pratiquer mes croyances religieuses. Amour, je pense que lorsque nous mourons, nous allons au ciel à côté Dieu.
La vérité, car il ne était pas assez cette réponse et les jours a plus de questions, avec une complexité plus élevé et a surgi au moment prévu: Maman comment Dieu sait que je étais une bonne fille? Comment puis-je trouver mon chemin vers le ciel et je sais lequel est le bon? Vais-je rencontrer mes bisabuelitos? Comment puis-je les reconnais si nous ne avons pas rencontré?
 Suite à cela, je ai vu la nécessité d'enquêter un peu plus à ce sujet et lorsque je découvre le thanatologue suisse Elisabeth Kubler-Ross, auteur de nombreux ouvrages dont: La mort: un lever de soleil, La Roue de la Vie, Une lumière Lettre à un enfant atteint de cancer va, On Death and Dying, entre autres. Elle avait une grande expérience sur le sujet de la mort par rapport aux enfants.
Dans une chance Lala m'a demandé: Comment est le ciel, maman? Pour quoi je ai répondu sans hésiter: Je ne sais pas, mais je ai toujours ce que je imaginais comme un grand champ plein de lumière rayonnante, avec un bel arc en ciel, plein de fleurs colorées, un endroit avec un arôme spécial et la paix et la tranquillité nécessaire après avoir vécu sur la terre.
Lala: Maman, tu sais que je suis malade et je peux mourir. Je veux savoir beaucoup de choses sur la mort pour ne pas effrayer le jour où vous devez aller ...
Elle a pris connaissance de cette question d'une manière plus rapide que moi. Elle était un grand professeur qui m'a permis de découvrir que parler de la mort, ne génère aucun problème, parler de la mort ne rapproche ou se éloigne de notre rendez-vous avec elle. Elle m'a motivé à la recherche chaque jour et plus je lis pourrait comprendre qu'elles sont nécessaires pour les enfants souffrant de maladies chroniques discuter de cette question et il est essentiel que leur environnement discuter aussi la plus naturelle et la tranquillité de l'affaire.
Ces enfants sont plus conscients que les enfants peuvent mourir en parfaite santé. Aujourd'hui, je pense que ce besoin de vouloir faire de leurs familles au courant de ce qui se passera et se préparer pour le résultat final.
Mort ne est pas une question simple. Il sera toujours plus difficile pour ceux qui ont de continuer à vivre, pour ceux qui doivent quitter et quand une mère qui doit voir et de laisser aller de sa fille.
Vos questions au cours de ses onze années de la vie sont devenues plus complexes pour moi et Ménélas dans les profondeurs de mon cœur. Lorsque commenté avec ma famille proche ou des amis à ce sujet, ils ne pouvaient pas cacher sa surprise et incrédulité. Certains pensaient que ce était la mort pousse simplement en répondant à leurs questions. Près de cinq ans après sa mort, je peux dire que je suis heureux d'avoir répondu à toutes les questions de la meilleure façon. Je aime à penser que toutes ces conversations et le travail que nous avons fait ensemble, lui ont permis de réfléchir sur la vie et faire une différence dans beaucoup de gens.
Tout cela a permis un testament sur ses jouets, parler à des aimé qu'il aimait et les remercier pour tout ce qu'ils lui ont donné. Il eut le temps de se excuser en ce qu'elle pensait ne avait pas, dire quelques personnes qui à un moment donné avait fait mal quelque chose qu'ils avaient dit ou fait. Le meilleur de tous, cette route a appris que la vie doit être vécue dans le présent, que l'amour doit prouver chaque jour que le bonheur et l'amour peut fixer notre pire jour.
La mort peut être très proche, mais alors que nous vivons arrive pleinement et de tirer le meilleur d'entre nous dans nos vies. Elle a découvert ce qui compte vraiment: vivre pleinement. Il pourrait en quelque sorte de calme. Comme la mort d'Elisabeth Kubler-Ross dans son livre: un matin: «Il est important de faire ce que vous avez vraiment la valeur, et seulement en mesure de bénir la vie quand la mort est proche." Pour que je voudrais ajouter: la mort ne devrait pas nécessairement être considérée comme quelque chose de sombre. Il peut être vu comme la lumière de l'aube qui nous permet de quitter le corps qui emprisonne notre âme.

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** Sandra Milena Zuluaga Zuluaga est un annonceur à la radio et à la télévision.