Placer o Trabajo

o cuando el trabajo deja de ser trabajo

Ilustración de Rafael Mendoza

Por Juan Manuel Zuluaga Robledo*

Desde que comencé a pensar en mi futuro profesional, cuando estaba en bachillerato a mis dieciséis años, llegué a pensar en una oficina como algo que no iba conmigo. Pensaba en ese espacio como un cementerio desolado en las que las horas discurren tediosamente. En medio de mis divagaciones sobre lo que quería hacer con mi vida, quería elegir una labor profesional que no me anquilosara en una oficina de cuatro paredes, encerrada y claustrofóbica, en la que entras a las ocho de la mañana y sales cuando ya se impone la noche.
Luego del colegio, después de un semestre aburrido entre códigos y cartas magnas mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Medellín, opté por dedicarme al periodismo. Si bien en medio del romanticismo de la juventud, me veía a futuro como un Truman Capote escribiendo reportajes de largo aliento, o como un Bernstein o Woodward, emprendiendo mi Watergate personal, develando el poder corrupto y macabro de ciertos gobernantes, me llamó mucho la atención el hecho de estar en la calle, haciendo reportería, sin necesidad de estar el día entero anclado a una oficina.
Si bien en una sala de redacción tienes una oficina, no estás amarrado a ella. Todo el tiempo en que ejerces la labor periodística haces tu reportería, investigas, te sumerges en las pesquisas del oficio. Como decía Juan Carlos Ceballos, profesor de periodismo en Medellín, el 75 % de una buena crónica es investigación y el resto es trabajo de escritura en la sala de redacción, en la oficina.
Por eso, escogí una profesión que me apasionaba y en la que no permanecía incorporado a un escritorio, en medio de un marasmo de papeles, reducido a un cubículo, que a su vez estaría engranado a una colmena interminable de cubículos, sin posibilidad de observar por una ventana lo que ocurre en el mundo exterior. Quise aplicar la famosa frase de Confucio, aquella que se le atribuye al pensador oriental y reza: "Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida". 
Por lo tanto, tuve la fortuna de elegir un trabajo que no veía como un trabajo, o como una imposición. Era una labor casi lúdica, como una deliciosa rayuela cortazariana, en la que confrontaba todo tipo de fuentes, tanto oficiales como extraoficiales, armando un puzzle cuyo producto final era una noticia, una entrevista, una crónica o un reportaje. Después me desencanté de las salas de redacción y de la manera cómo los propietarios de los medios —incluida la prensa—conciben el periodismo, detallando desde sus balcones inaccesibles a lo noticioso como una mercancía, y no como un factor importante para una democracia. Encubriéndose simple y llanamente como cuarto poder, mi romanticismo inicial se resquebrajó, y pude detallar que importa más una pauta publicitaria que reportar con ética y rigor periodístico, aquellos hechos que afectan lo público. Observé con pesar que son pocos los que pertenecen al Olimpo elitista (a la Ciudad Letrada de Ángel Rama) e inmaculado de directores de medios, periodistas galardonados, y dueños de medios, que toman whisky en las rocas con los poderosos de turno, mientras los periodistas rasos se parten el lomo en jornadas interminables —incluidos fines de semana, — y que al final reciben salarios exiguos con los cuales malviven. Tuve el privilegio de elegir y me metí de lleno en la academia. 
Y después pude optar por una suerte de autoexilio, en el que la academia la vivo con pasión en este momento del año en un llanura colmada de hielo y nieve. 
Frente a lo anterior, pude elegir, lo cual constituye un privilegio en un país como Colombia. Pude elegir lo que quise y estudiar con pasión en la universidad. Pude escoger una profesión que me apasionaba desde que comencé en la adolescencia a leer obras de grandes periodistas literarios como García Márquez, Capote, Hemingway, Talese, Tomás Eloy Martínez o Kapuscinski. Tuve el privilegio de elegir, en un país en el que muchos muchachos no pueden elegir. Por cuestiones económicas, se ven forzados a trabajar en  actividades y labores que no eligieron.  Movidos por las circunstancias, desempañan trabajos que en muchas ocasiones no disfrutan y que realizan por el simple hecho de alimentarse. Y la problemática es aún mucho más desalentadora, al considerar que muchos de mis jóvenes compatriotas, ni siquiera tienen la opción de elegir una carrera profesional que los lleve a ejercer más adelante una profesión que les guste y apasione. Algunos críticos me dirán que los jóvenes colombianos cuentan con instituciones estatales como el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos (ICETEX), que les hace préstamos con intereses favorables que ellos perfectamente pueden pagar. Conozco muchos casos de jóvenes emprendedores de bajos recursos que se han acogido a lo que ofrece dicha entidad, llevándose terribles decepciones. He escuchado sus testimonios con lágrimas en los ojos. He sido testigo de sus vicisitudes cuando me comentan sobre sus dificultades para pagar los préstamos cuyos intereses a la larga, resultan astronómicos. Más aún, es posible afirmar, sin que suene a perogrullada, que en nuestras naciones, son pocos los que tienen el privilegio de elegir una carrera universitaria y el trabajo que los apasiona. 
Después de esta perorata, también se hace pertinente hablar de salarios. Aquellos privilegiados que pueden elegir, cuando lo hacen ¿optan por profesiones que les representa una estabilidad económica? ¿Sólo por ese factor las escogen? En esta vida, he visto gente que estudia derecho, sólo por el hecho de asesorar grandes compañías en temas jurídicos y ganar grandes sumas de dinero, mientras se amodorran estudiando códigos y sentencias cuando flotan como querubines en las facultades de derecho. He detallado personas con facilidades para escribir y relatar historias, enfrascados en presupuestos, diagramas, organigramas, mientras estudian sin ánimo administración de empresas, porque piensan que como escritores morirán de hambre y que en cambio como gerentes podrán tener una vida mas digna y sin contrariedades económicas. He visto músicos talentosos, estudiando con desgano la anatomía humana, aprendiendo de memoria y sin emoción la fisiología del cuerpo, dejando a un lado sus sueños de convertirse en los chopanes del mañana, por el simple motivo de considerar a la música como una profesión poco lucrativa ¿No sería más acertado —si tienes la posibilidad— de optar por algo que te guste, que te apasione, que te llene el pecho de orgullo y el alma de deleite? 
Recuerdo una vez a mi papá, cuando finalizando el bachillerato, me dijo con mucha ternura que eligiera una profesión que me apasionara, pero que en ella intentará ser el mejor. Recuerdo que se sentó conmigo y exclamó: "si vas a ser zapatero, entonces haz los mejores zapatos...gánale a Nike". 
Estoy convencido de eso. Si estudias o ejerces una profesión por simple dinero, estás perdido. 
Yo me sentiría a la deriva flotando a la par de los Papas Borgias en los doce círculos del infierno ideados por Dante Alighieri. Si tienes habilidades para el canto, lánzate de lleno al vacío, y ponle fe a tus sueños de tenor. Estudia con disciplina y tesón la técnica vocal y el solfeo. Cada día estudia con dedicación. Se curioso. Estoy seguro que en el futuro alguna puerta se te abrirá en un pequeño teatro o bar. Estoy seguro que alguien se interesará en tus virtudes y luego de muchos desvelos, podrás cautivar al público en un escenario majestuoso como El Teatro alla Scala de Milán con tus dotes para interpretar una obra de Puccini. Solo me queda por recordar la famosa frase de Máximo Gorki cuando afirmaba: "Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud". 


*Juan Manuel Zuluaga Robledo es Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Ciencias Políticas de la misma universidad. Magister en Artes y Literatura de la Illinois State University, donde también fue profesor de español. Actualmente es candidato a doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Missouri. Trabajó como periodista en Vivir en El Poblado en la ciudad de Medellín. Es actualmente director de www.revistacronopio.com 

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ENGLISH

PLEASURE OR WORK OR LEAVE WHEN THE WORK TO BE WORKING

By Juan Manuel Robledo Zuluaga *

Since I started thinking about my future, when I was in high school my sixteen, I came to think of an office as something that was not me. He thought that space as a desolate graveyard where the hours run tediously. In the midst of my ramblings about what I wanted to do with my life, I wanted to choose a professional work that I do not anquilosara in office four walls, enclosed and claustrophobic, in which you enter at eight o'clock and salts when it is imposed night.
After college, after a tedious half between codes and charters while studying law at the University of Medellín, I decided to dedicate myself to journalism. While in the midst of romanticism of youth, I saw the future as a Truman Capote writing reports long-winded, or a Bernstein or Woodward, undertaking my personal Watergate, revealing the corrupt power and macabre of certain rulers, it caught my attention to the fact of being on the road, making newsgathering, without being the whole day anchored to an office.
While in a newsroom you have an office, you are not tied to it. All the time you exert journalism do your newsgathering, investigate, you immerse yourself in the investigation of the trade. As Juan Carlos Ceballos, a professor of journalism in Medellin, said 75% of a good story is research and writing work rest is in the newsroom, in the office.
Therefore, I chose a profession that fascinated me and the remaining unincorporated desk amid a morass of papers, reduced to a cubicle, which in turn would be geared to an endless hive of cubicles without possibility of observing through a window what happens in the outside world. I wanted to apply the famous phrase of Confucius, one that is attributed to oriental thinker and reads: "Choose a job you like and not have to work a day in your life".
Therefore, I was fortunate to choose a job that looked like a job, or as an imposition. It was an almost playful work as a delicious Cortázar's Hopscotch, which confronted all sources, both official and unofficial, putting together a puzzle whose final product was news, an interview, a chronic or a report. Then I disenchanted newsrooms and the way the owners of the means-including press-conceived journalism, detailing from their balconies inaccessible to the news as a commodity, not as an important factor for democracy. Concealing quite simply as the fourth power, my initial romance cracked, and I could detail matters most an advertising schedule to report ethical and journalistic rigor of facts which affect the public. I noted with regret that there are few who belong to the elite Olympian (the Legal City of Angel Rama) and Immaculate media directors, award-winning journalists and media owners who take whiskey on the rocks with the powers that, while satins journalists spine are split into endless days-including weekends - and ultimately receive meager wages which barely survive. I had the privilege of choosing and immersed myself in the academy.
And then I could opt for a kind of self-imposed exile, in which the academy live with passion at this time of year in full of ice and snow plain.
Faced with this, I could choose, which is a privilege in a country like Colombia. I could choose what I wanted and passionately studying at university. I could choose a profession that fascinated me since I started in adolescence to read works of great literary journalists like García Márquez, Capote, Hemingway, Talese, Tomás Eloy Martínez or Kapuscinski. I had the privilege of choosing, in a country where many boys can not choose. For economic reasons, are forced to work on activities and tasks they did not choose. Driven by circumstances, desempañan jobs that often do not enjoy doing and simply by feeding. And the problem is even more daunting, considering that many of my young compatriots, do not even have the option of choosing a career that takes them to exercise a profession later you like and passionate. Some critics tell me that young Colombians have state institutions such as the Colombian Institute for Educational Loans and Technical Studies (ICETEX), which makes them favorable interest loans they can easily afford. I know of many cases of low-income young entrepreneurs who have taken to offering such entity, taking terrible disappointment. I've heard their testimonies with tears in their eyes. I have witnessed its vicissitudes when I comment on their difficulty paying loans whose interest in the long run, are astronomical. Moreover, one can say, without sounding truism that our nations are few who have the privilege of choosing a college career and work your passion.
After this rant, also is pertinent to mention salaries. Those privileged to be chosen, when done Can choose professions that represents them financial stability? Just for that factor's chosen? In this life, I have seen people who study law, just because big companies advise on legal matters and win big money, while studying amodorran codes and statements when floating cherubs in law schools. I have detailed people with facilities for writing and storytelling, engaged in budgets, diagrams, charts, while studying nonprofit business administration, because they think as writers starve and instead as managers may have a more dignified life without setbacks economic. I've seen talented musicians, studying reluctantly human anatomy, memorizing and emotionless physiology of the body, leaving aside his dreams of becoming the chopanes of tomorrow, for the simple reason of considering music as a profession bit profit Would not it be wiser if you have the possibility-of opting for something you like, you're passionate, you fill your chest with pride and soul of delight?
I remember one time my dad when finishing high school, he told me with great tenderness to choose a profession that will thrill me, but that she will try to be the best. I remember I sat with me and said, "If you're going to be a shoemaker, then make the best shoes ... Nike Beat".
I am convinced of that. If you study or exert a profession by mere money, you're lost.
I feel adrift floating on par with the Borgias Papas in the twelve circles of hell devised by Dante Alighieri. If you singing skills, splash from full to empty, and put your dreams faith tenor. Study with discipline and determination vocal technique and music theory. Every day studying with dedication. It was funny. I'm sure in the future it will open any door in a small theater or bar. I'm sure someone will be interested in your virtues and after many sleepless nights, can engage the audience in a majestic setting as El Teatro alla Scala in Milan with your skills to interpret a work of Puccini. I just have to remember the famous phrase of Maxim Gorky when he said: "When work is a pleasure life is beautiful but when we is imposed life is slavery".


* Juan Manuel Robledo Zuluaga is Social Communicator and Journalist of the Pontifical Bolivarian University, MA in Political Science from the same university. Master in Art and Literature from Illinois State University, where he was also professor of Spanish. He is currently a doctoral candidate in Latin American literature at the University of Missouri. He worked as a journalist in Living in El Poblado in Medellin. He is currently director of www.revistacronopio.com


FRANCES

Plaisir ou le travail OU LAISSER QUAND LE TRAVAIL de travailler

Par Juan Manuel Robledo Zuluaga *

Depuis que je ai commencé à penser à mon avenir, quand je étais au lycée mes seize ans, je suis venu à penser d'un bureau comme quelque chose qui ne était pas moi. Il pensait que l'espace comme un cimetière désolé où les heures de fonctionnement péniblement. Au milieu de mes divagations sur ce que je voulais faire de ma vie, je ai voulu choisir un travail professionnel que je ne anquilosara au bureau quatre murs, clos et claustrophobe, dans laquelle vous entrez à huit heures et les sels lorsqu'elle est imposée nuit.
Après le collège, après un demi fastidieux entre les codes et chartes pendant ses études de droit à l'Université de Medellín, je ai décidé de me consacrer au journalisme. Alors que dans le milieu du romantisme de la jeunesse, je ai vu l'avenir comme Truman Capote la rédaction de rapports poussif long, ou un Bernstein ou Woodward, entreprendre mon Watergate personnel, dévoilant le pouvoir corrompu et macabre de certains dirigeants, il a attiré mon attention sur le fait d'être sur la route, ce qui rend la collecte d'information, sans être toute la journée ancré à un bureau.
Alors que dans une salle de rédaction vous avez un bureau, vous n'êtes pas lié à elle. Tout le temps que vous exercez le journalisme faire votre collecte de l'information, d'enquêter, de vous immerger dans l'enquête sur le commerce. Comme Juan Carlos Ceballos, un professeur de journalisme à Medellin, a déclaré 75% d'une bonne histoire est la recherche et l'écriture travail reste est dans la salle de presse, dans le bureau.
Par conséquent, je ai choisi une profession qui me et le bureau reste fasciné non constituée en société au milieu d'un fatras de papiers, réduit à une cabine, qui à son tour serait orienté vers une ruche sans fin de cabines sans possibilité d'observer à travers une fenêtre qui se passe dans le monde extérieur. Je voulais d'appliquer la fameuse phrase de Confucius, qui est attribué à penseur oriental et lit: "Choisissez un travail que vous aimez et ne pas avoir à travailler un jour dans votre vie".
Par conséquent, je ai eu la chance de choisir un emploi qui ressemblait à un emploi, ou comme une imposition. Ce était un travail presque ludique que de Hopscotch un délicieux Cortázar, qui confronté toutes les sources, à la fois officielles et non officielles, en mettant ensemble un puzzle dont le produit final était nouvelles, une interview, une chronique ou un rapport. Puis je désenchanté salles de rédaction et la façon dont les propriétaires des moyens, y compris le journalisme de presse conçu, détaillant de leurs balcons inaccessibles aux nouvelles comme une marchandise, non pas comme un facteur important pour la démocratie. Dissimuler tout simplement que la quatrième puissance, mon roman initial fissuré, et je ai pu détail compte plus d'un calendrier de la publicité signaler rigueur éthique et journalistique des faits qui touchent le public. Je ai noté avec regret que rares sont ceux qui appartiennent à l'élite olympique (la Ville juridique d'Angel Rama) et directeurs de médias Immaculée, primés journalistes et les propriétaires qui prennent whisky sur les rochers avec les pouvoirs qui, tout en satins journalistes colonne vertébrale sont divisés en interminables jours, y compris le week-end - et finalement recevoir maigres salaires qui survivent à peine. Je ai eu le privilège de choisir et me suis plongé dans l'académie.
Et puis je pourrais opter pour une sorte d'auto-exil, dans lequel l'académie vivent avec passion à cette époque de l'année en plein de glace et de neige plaine.
Face à cela, je pouvais choisir, ce qui est un privilège dans un pays comme la Colombie. Je pouvais choisir ce que je voulais et à étudier avec passion à l'université. Je pouvais choisir une profession qui me fascinait depuis que je ai commencé à l'adolescence à lire des œuvres de grands journalistes littéraires comme García Márquez, Capote, Hemingway, Talese, Tomás Eloy Martínez ou Kapuscinski. Je ai eu le privilège de choisir, dans un pays où beaucoup de garçons ne peuvent pas choisir. Pour des raisons économiques, sont obligés de travailler sur les activités et les tâches qu'ils ne ont pas choisis. Poussé par les circonstances, les emplois desempañan qui souvent ne bénéficient pas faire et simplement par l'alimentation. Et le problème est encore plus difficile, étant donné que beaucoup de mes jeunes compatriotes, ne ont même pas la possibilité de choisir une carrière qui leur faut pour exercer une profession plus tard, vous aimez et passionné. Certains critiques me dire que les jeunes Colombiens ont institutions de l'Etat tels que l'Institut colombien de prêts éducatifs et des études techniques (ICETEX), ce qui les rend prêts à taux favorables, ils peuvent facilement se permettre. Je connais de nombreux cas de faible revenu jeunes entrepreneurs qui ont pris d'offrir une telle entité, en prenant une déception terrible. Je ai entendu leurs témoignages, les larmes aux yeux. Je ai vu ses vicissitudes quand je commente sur leur difficulté à payer les prêts dont l'intérêt à long terme, sont astronomiques. En outre, on peut dire, sans avoir l'air truisme de dire que nos nations sont ceux qui ont le privilège de choisir une carrière universitaire et de travailler votre passion.
Après cette diatribe, est également pertinent de mentionner les salaires. Ceux privilège d'être choisi, après l'avoir fait peut choisir des professions qui leur stabilité financière représente? Juste pour choisi de ce facteur? Dans cette vie, je ai vu des gens qui étudient le droit, juste parce que les grandes entreprises donnent des conseils sur les questions juridiques et de gagner beaucoup d'argent, tout en étudiant les codes et déclarations amodorran quand flottante chérubins dans les écoles de droit. Je ai des gens détaillées avec des installations pour l'écriture et la narration, engagé dans les budgets, diagrammes, tableaux, tout en étudiant en administration des affaires à but non lucratif, parce qu'ils pensent que les écrivains meurent de faim et de la place que les gestionnaires peuvent avoir une vie plus digne sans revers économique. Je ai vu des musiciens talentueux, qui étudient l'anatomie humaine à contrecoeur, de mémorisation et de physiologie émotion du corps, en laissant de côté ses rêves de devenir les chopanes de demain, pour la simple raison de la musique considérer comme un bit de la profession résultat serait-il pas plus sage si vous avez la possibilité d'opter pour-quelque chose que vous aimez, vous êtes passionné, vous remplissez votre poitrine avec fierté et l'âme de plaisir?
Je me souviens une fois que mon père quand la fin du lycée, il me dit avec une grande tendresse de choisir une profession qui me ravir, mais qu'elle va essayer d'être le meilleur. Je me souviens Je me suis assis avec moi et a dit, "Si vous allez être un cordonnier, puis faire les meilleures chaussures Nike ... Beat".
Je suis convaincu de cela. Si vous étudiez ou exercez une profession par simple l'argent, vous êtes perdu.
Je me sens à la dérive flottant sur pied d'égalité avec les Borgias Papas dans les douze cercles de l'enfer conçus par Dante Alighieri. Si vous chanter compétences, éclabousser de plein à vide, et de mettre votre foi rêves ténor. Étudier avec discipline et de détermination technique vocale et la théorie musicale. Chaque jour à étudier avec dévouement. Ce était drôle. Je suis sûr que dans le futur il va ouvrir une porte dans un petit théâtre ou au bar. Je suis sûr que quelqu'un sera intéressé par vos vertus et après de nombreuses nuits blanches, peut engager le public dans un cadre majestueux El Teatro alla Scala de Milan avec vos compétences pour interpréter un travail de Puccini. Je ai juste de se rappeler la fameuse phrase de Maxime Gorki quand il a dit: ". Lorsque le travail est une vie de plaisir est beau, mais quand on est imposée vie est l'esclavage".


* Juan Manuel Robledo Zuluaga est Communicator social et journaliste de l'Université pontificale bolivarienne, maîtrise en sciences politiques de la même université. Maître dans l'art et la littérature de l'Illinois State University, où il a également été professeur d'espagnol. Il est actuellement candidat au doctorat en littérature latino-américaine à l'Université du Missouri. Il a travaillé comme journaliste à vivre dans El Poblado de Medellin. Il est actuellement directeur de www.revistacronopio.com