La lectura: una metáfora de Superman

Por Juan Manuel Zuluaga Robledo*

Siempre he detallado a la cueva ártica construida a base de cristales criptonianos, en la que Superman aprende todos los conocimientos que le legó su padre, como un curioso refugio de lectura, en la que los conocimientos son transferidos de generación a generación.
Casi que todo el mundo occidental —y buena parte del orbe oriental —tienen alguna idea de quién es Superman. Icono de la cultura pop, al igual que Batman o las obras de Andy Warhol, el hombre de acero goza de un inmediato reconocimiento entre los lectores de cómics y también entre aquellos que no lo son. Desde que fuera creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938, Superman se ha enfrentado con éxito a Lex Luthor, ha derrotado cuerpo a cuerpo al general Zod y sus lugartenientes. También ha sucumbido frente a los embates de la criptonita y ha estado eternamente enamorado de Lois Lane, mientras es ignorado por la famosa reportera, debido a su etiqueta poco atractiva de nerd, cuando usa los lentes  de Clark Kent.
La mayoría de aquellos que nacieron a principios de la década de los 80, conocieron a Superman, gracias al famoso filme dirigido por Richard Donner de 1978, que lanzó al estrellato al desaparecido Christopher Reeves, quien portando la capa roja, enfrentaba al maléfico Lex Luthor, encarnado por Gene Hackman, mientras en el fondo sonaba el soundtrack de John Williams. Gracias a la película, muchos niños quisieron imitar al héroe de Kriptón: portar su indumentaria, simular el vuelo del héroe de la DC Comics en medio de los areneros de los kindergartens, o intentar parar un tren bala con la rudeza de sus músculos infantiles.
De pronto, muchos ignorarán la historia inicial que plantea el filme de Donner, que adapta con creces  el origen mítico del icono pop creado por Siegel y Shuster.
El científico Jor-El —representado por un fenomenal Marlon Brando— envía a su hijo Kal-El al Planeta Tierra para evitar que muera en la destrucción inminente de Kriptón.
En la nave espacial en la que deposita a su pequeño, inserta una curiosa pieza de cristal color verde esmeralda, que después será utilizada por un joven Clark Kent cuando inicia un arduo viaje de búsqueda interior (una especie de Bildungsroman), desde la granja de sus padres adoptivos en Kansas hasta el Polo Norte.
En medio de un desolado pasaje ártico, Kent arroja con fuerza la pieza verde. Después de un temblor, se crea el curioso templo blanco, en el que a través de una curiosa memoria —tal como si se tratase del más avanzado de los IBM—Jor-El le transfiere en voz alta los conocimientos más importantes que el futuro Superman deberá conocer en aras de proteger a la humanidad. Permanecerá allí casi una década, antes de hacer su primera heroica aparición en la azotea de un rascacielos de Metropolis, cuando salva a Lois Lane de sucumbir en el siniestro de un helicóptero. Aquel templo de ideas, diseñado por Jor-El en Kripton, y edificado en el norte gélido del Planeta Tierra, es una biblioteca de conocimientos, pero leída en voz alta en su totalidad por el padre en un mensaje grabado en los cristales que yacen en la nave que trasportó a Ka-El hasta La Tierra. Una década de transferencia de conocimientos leídos en voz alta, un curioso entrenamiento intelectual que forjará la identidad del más celebre superhéroe del siglo XX.
Ya alejados de la criptonita, de los superpoderes, y del mundo fantasioso de Superman, este gélido templo criptoniano, bien puede encumbrarse como un excelente ejemplo de refugio para la lectura en las que los padres transfieren conocimientos a sus hijos a través del arte de la lectura en voz alta. Desde que decidí formar un hogar con mi esposa, y luego con la llegada de nuestro hijo, optamos por leer en voz alta, cuanto material literario, histórico, pedagógico o filosófico, nos cae en las manos. Estudiando en Estados Unidos, una maestría y luego un doctorado, he optado por esa curiosa práctica inmemorial de leer en voz alta, llenando nuestra casa con todo tipo de lecturas, mientras nuestro pequeño juega con sus figuras infantiles y nos escucha con atención. Hemos leído millares de páginas, pasando por los textos más representativos del Boom latinoamericano, de la postguerra española, textos de filósofos de todos los pelambres y sabores y también llamativos escritos de pedagogía leídos por mi esposa a viva voz, entre otros. Hacemos entonces la labor de Jor-El, compartiendo conocimientos con su pequeño Superman.
En nuestros tiempos, la lectura mental, cuenta con millones de adeptos en todo el mundo. Esta máxima se ha venido practicando masivamente desde el siglo XX hasta nuestros días, en nuestros hogares, en los sistemas de transporte masivo —el Metro, por ejemplo—en los que silenciosos lectores se sumergen en sus lecturas sin emitir ruido alguno, o en las salas de espera de consultorios médicos, hospitales y aeropuertos.
La lectura en voz alta fue una costumbre difundida en las culturas madres.


En el ámbito occidental, pasando por la Edad clásica, el mundo grecorromano, la Edad Media, El Renacimiento, y parte de La Ilustración, la lectura en voz alta, era un acto tan normal como respirar y constituía algo corriente en la vida colectiva de las comunidades.
La lectura en voz alta es una rareza en el mundo de hoy. Inclusive, se hace pertinente reconocer que los niños aprender a leer, cuando pronuncian las palabras en voz alta.  Llama la atención la famosa historia proveniente de la religiosidad judeo-cristiana que ubica a un perplejo San Agustín de Hipona cuando observa a San Ambrosio leyendo silenciosamente. Leer en voz alta era un acto público, en la que los conocimientos se trasmitían de generación a generación. Leer a solas y en silencio era una rareza.
A lo largo de estos últimos años, hemos venido construyendo con esfuerzo una biblioteca, tal como si se tratase del templo de cristales diseñado por Jor-El.
Y no hay un día que de esa biblioteca no leamos un libro en voz alta y surjan personajes, paisajes, diferentes visiones del mundo, que irrumpen en nuestra casa, sin necesidad de tomar un barco, o un avión. La lectura en voz alta hace parte de nuestra cotidianidad. Con la lectura a viva voz, transferimos conocimientos a nuestro hijo, aumentamos su capacidad para imaginar mundos, planetas distantes y contribuimos también a su manera de expresar y describir su mundo circundante.
Somos como Marlon Brando en su mítica personificación de Jor-El. Hemos construido un templo de conocimiento en el que forjamos la identidad y las destrezas de nuestro futuro Superman.


*Juan Manuel Zuluaga Robledo es Comunicador Social y Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Ciencias Políticas de la misma universidad. Magister en Artes y Literatura de la Illinois State University, donde también fue profesor de español. Actualmente es candidato a doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Missouri. Trabajó como periodista en Vivir en El Poblado en la ciudad de Medellín. Es actualmente director de www.revistacronopio.com


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ENGLISH

READING: A METAPHOR OF SUPERMAN

By Juan Manuel Robledo Zuluaga *

I always detailed to arctic cave criptonianos constructed of glass, in which Superman learns all the knowledge that his father bequeathed him as a curious reading retreat, in which knowledge is transferred from generation to generation.
Almost the entire Western world-and much of the eastern orb -have any idea who is Superman. Icon of pop culture, like Batman or works of Andy Warhol, the Man of Steel has instant recognition among readers of comics and also among those who are not. Since it was created by Jerry Siegel and Joe Shuster in 1938, Superman has faced successfully Lex Luthor, melee defeated General Zod and his lieutenants. It has also succumbed to the ravages of kryptonite and has been eternally in love with Lois Lane, while being ignored by the famous reporter, due to its unattractive nerd label when using lenses Clark Kent.
Most of those born in the early 80s, met Superman, thanks to the famous film directed by Richard Donner, 1978, which launched to stardom to the late Christopher Reeves, who wearing red coat, faced the evil Lex Luthor , played by Gene Hackman, while in the background sounded the soundtrack of John Williams. Thanks to the movie, many children wanted to imitate the hero of Krypton: wear your clothes, simulating the flight of the DC Comics hero among the sandboxes kindergartens, or attempt to stop a bullet with its rough childhood train muscles.
Suddenly, many ignored the early history posed Donner's film, which adapts well beyond the mythical origin of pop created by Siegel and Shuster icon.
The scientist Jor-El-represented by Marlon Brando phenomenal sends his son Kal-El to Earth to prevent die in the impending destruction of Krypton.
In the spaceship in which deposits its small, inserted a curious piece of glass emerald green color, which is then used by a young Clark Kent when you start an arduous journey of soul searching (a kind of Bildungsroman), from the farm his adoptive parents in Kansas to the North Pole.
In the middle of a desolate Arctic passage, Kent throws hard green piece. After an earthquake, the curious white temple is created, which through a curious memory -such as if it were the most advanced of the IBM-Jor-El he transferred aloud the most important knowledge that the future Superman you must know in order to protect humanity. It will remain there for almost a decade, before making his first heroic appearance on the roof of a skyscraper in Metropolis, when he saves Lois Lane succumbing in a helicopter accident. That temple of ideas, designed by Jor-El on Krypton, and built in the frozen north of Planet Earth is a library of knowledge, but read aloud in its entirety by the parent in a recorded message in crystals lying in the ship that carried away Ka-El to Earth. A decade transfer read aloud, a curious intellectual training that will shape the identity of the most famous superhero of the twentieth century knowledge.
And away from the kryptonite, the superpowers, and the fantasy world of Superman, this frigid criptoniano temple, may well soar as an excellent example of refuge for reading in which parents transfer knowledge to their children through art reading aloud. Since I decided to make a home with my wife, and then with the arrival of our son, we chose to read aloud, the literary material, historical, educational or philosophical, we fall into their hands. Studying in the US, a Masters and then a PhD, I opted for this curious immemorial practice of reading aloud, filling our house with all kinds of readings, while our little plays with her child figures and listen to us carefully. We read thousands of pages, to the most representative texts of the Latin American Boom, the Spanish postwar texts philosophers of all leathers and striking flavors and pedagogical writings read by my wife loudly, among others. Then do the work of Jor-El, sharing knowledge with his little Superman.
In our times, mind reading, has millions of followers worldwide. This maxim has been practiced extensively since the twentieth century to today, in our homes, in mass transit systems-the Metro, for example-in which silent readers are immersed in his reading without making any noise, or the waiting rooms of doctors' offices, hospitals and airports.
Reading aloud was a custom widespread in cultures mothers.


In the western area, through the classical age, the Greco-Roman world, the Middle Ages, the Renaissance, and part of The Enlightenment, reading aloud was as normal as breathing and constituted commonplace in the collective life of act communities.
Reading aloud is a rarity in today's world. Even becomes relevant recognize that children learn to read, when they utter the words aloud. Particularly striking is the famous story from the Judeo-Christian religion that places a perplexed San Augustine San Ambrosio observed when reading silently. Reading aloud was a public event, in which knowledge were passed from generation to generation. Read alone and in silence was a rarity.
Over recent years, we have been building a library with effort, as if it were glass temple designed by Jor-El.
And not a day that library not read a book aloud and characters, landscapes, different worldviews, who break into our house without taking a boat or an airplane arise. Reading aloud is part of our daily lives. By reading out loud, we transfer knowledge to our son, we increase their ability to imagine worlds, distant planets and contribute in their own way to express and describe their surrounding world.
We are like Marlon Brando in his mythical personification of Jor-El. We have built a temple of knowledge in which we forge the identity and skills of our future Superman.


*Juan Manuel Robledo Zuluaga is Social Communicator and Journalist of the Pontifical Bolivarian University, MA in Political Science from the same university. Master in Art and Literature from Illinois State University, where he was also professor of Spanish. He is currently a doctoral candidate in Latin American literature at the University of Missouri. He worked as a journalist in Living in El Poblado in Medellin. He is currently director of www.revistacronopio.com



FRANCES

LECTURE: une métaphore de Superman

 Par Juan Manuel Robledo Zuluaga *

Je ai toujours détaillés pour criptonianos rupestres arctiques construits en verre, dans lequel Superman apprend toutes les connaissances que son père lui a légué comme une retraite de lecture curieux, dont le savoir est transféré de génération en génération.
Presque l'ensemble du monde occidental et une grande partie de l'orbe orientale -avoir une idée de qui est Superman. Icône de la culture pop, comme Batman ou des œuvres d'Andy Warhol, l'homme d'acier a une reconnaissance instantanée parmi les lecteurs de bandes dessinées et aussi parmi ceux qui ne sont pas. Depuis qu'il a été créé par Jerry Siegel et Joe Shuster en 1938, Superman a fait face avec succès Lex Luthor, mêlée vaincu Général Zod et ses lieutenants. Il a également succombé aux ravages de la kryptonite et a été éternellement amoureux de Lois Lane, tout en étant ignoré par le célèbre journaliste, en raison de son étiquette nerd attrayante lors de l'utilisation des lentilles Clark Kent.
La plupart de ceux qui sont nés dans les années 80, a rencontré Superman, grâce à la célèbre film réalisé par Richard Donner, 1978, qui a lancé à la célébrité à la fin Christopher Reeves, qui portant un manteau rouge, face au mal Lex Luthor , joué par Gene Hackman, tandis que dans le fond sonné la bande originale de John Williams. Merci au film, de nombreux enfants voulait imiter le héros de Krypton: porter vos vêtements, simulant le vol du héros DC Comics parmi les bacs à sable des jardins d'enfants, ou de tenter d'arrêter une balle avec ses muscles bruts de train de l'enfance.
Soudain, beaucoup ignoré l'histoire des débuts posé le film de Donner, qui se adapte bien au-delà de l'origine mythique de pop créé par Siegel et Shuster icône.
Le savant Jor-El-représenté par Marlon Brando phénoménale envoie son fils Kal-El sur Terre pour empêcher filière dans la destruction imminente de Krypton.
Dans le vaisseau spatial dans lequel sa petite dépôts, inséré un curieux morceau de verre couleur vert émeraude, qui est ensuite utilisé par un jeune Clark Kent lorsque vous démarrez un pénible voyage de l'âme la recherche (une sorte de Bildungsroman), de la ferme ses parents adoptifs à Kansas au pôle Nord.
Au milieu d'un passage de l'Arctique désolée, Kent jette dur morceau vert. Après un tremblement de terre, le temple blanc curieux est créé, qui, grâce à une mémoire curieux -comme si ce était la plus avancée de l'IBM-Jor-El-il transféré à haute voix la connaissance la plus importante que l'avenir Superman vous devez connaître afin de protéger l'humanité. Il y restera pendant presque une décennie, avant de faire sa première apparition héroïque sur le toit d'un gratte-ciel de Metropolis, quand il sauve Lois Lane succomber dans un accident d'hélicoptère. Ce temple d'idées, conçu par Jor-El sur Krypton, et construit dans le nord gelé de la planète Terre est une bibliothèque de connaissances, mais lire à haute voix dans son intégralité par le parent dans un message enregistré dans les cristaux se trouvant dans le navire qui a emporté Ka-El sur Terre. Un transfert décennie lu à haute voix, une formation intellectuelle curieux qui façonneront l'identité du plus célèbre super-héros de la connaissance du XXe siècle.
Et loin de la kryptonite, les superpuissances, et le monde fantastique de Superman, ce temple de criptoniano glacial, pourrait bien se envoler comme un excellent exemple de refuge pour la lecture dans laquelle les parents transmettent le savoir à leurs enfants à travers l'art lecture à haute voix. Depuis que je ai décidé de faire une maison avec ma femme, puis avec l'arrivée de notre fils, nous avons choisi de lire à haute voix, le matériau littéraire, historique, éducatif ou philosophique, nous tombons dans leurs mains. Etudier aux Etats-Unis, une maîtrise, puis un doctorat, je ai opté pour cette pratique immémoriale curieux de lire à haute voix, en remplissant notre maison avec toutes sortes de lectures, tandis que nos petits jeux avec ses chiffres de l'enfant et nous écoutent attentivement. Nous lisons des milliers de pages, les textes les plus représentatifs de la Boom Amérique latine, les textes d'après-guerre espagnols philosophes de tous les cuirs et les saveurs frappantes et les écrits pédagogiques lus par ma femme fort, entre autres. Puis faire le travail de Jor-El, le partage des connaissances avec son petit Superman.
De nos jours, la lecture de pensée, a des millions d'adeptes dans le monde entier. Cette maxime a été largement pratiquée depuis la vingtième siècle à nos jours, dans nos maisons, dans les systèmes de transit de la masse de métro, par exemple dans lequel les lecteurs silencieux sont immergés dans sa lecture sans faire de bruit, ou chambres de bureaux, les hôpitaux et les aéroports de médecins en attente.
Lecture à haute voix était une coutume répandue cultures mères.


Dans la zone ouest, à travers l'âge classique, le monde gréco-romain, le Moyen Age, la Renaissance, et une partie des Lumières, lecture à haute voix était aussi normal que la respiration et constituait monnaie courante dans la vie collective de l'acte communautés.
Lecture à haute voix est une rareté dans le monde d'aujourd'hui. Même devient pertinente reconnaissent que les enfants apprennent à lire, quand ils prononcent les mots à haute voix. Particulièrement frappant est la fameuse histoire de la religion judéo-chrétienne qui place un perplexe San Augustin San Ambrosio observé lors de la lecture silencieuse. Lecture à haute voix a été un événement public, dans lequel les connaissances ont été transmis de génération en génération. Lire seul et en silence était une rareté.
Au cours des dernières années, nous avons construit une bibliothèque avec un effort, comme si ce était le temple de verre conçu par Jor-El.
Et pas un jour cette bibliothèque pas lu un livre à haute voix et personnages, paysages, différentes visions du monde, qui se introduisent dans notre maison sans prendre un bateau ou un avion surviennent. Lecture à haute voix fait partie de notre vie quotidienne. En lisant à haute voix, nous transférons les connaissances à notre fils, nous augmentons leur capacité à imaginer des mondes, planètes lointaines et de contribuer à leur façon d'exprimer et de décrire leur monde environnant.
Nous sommes comme Marlon Brando dans sa personnification mythique de Jor-El. Nous avons construit un temple de la connaissance dans laquelle nous forgeons l'identité et les compétences de notre avenir Superman.


* Juan Manuel Robledo Zuluaga est Communicator social et journaliste de l'Université pontificale bolivarienne, maîtrise en sciences politiques de la même université. Maître dans l'art et la littérature de l'Illinois State University, où il a également été professeur d'espagnol. Il est actuellement candidat au doctorat en littérature latino-américaine à l'Université du Missouri. Il a travaillé comme journaliste à vivre dans El Poblado de Medellin. Il est actuellement directeur de www.revistacronopio.com