Los parques de mis recuerdos


Por: Julia Cortés Palma

Escribo para  vosotros desde Badajoz España. Badajoz es una ciudad pequeña, de unos 160.000 habitantes, situada al suroeste del país, se ubica al norte de varias provincias de Andalucía (Sevilla, Huelva y Córdoba) haciendo frontera con Portugal. Badajoz pertenece a la Comunidad Autónoma de Extremadura, tierra de conquistadores. Personalmente, no me siento muy orgullosa de lo que hicieron mis predecesores, prefiero ser conquistadora de corazones.

El otro día, leí un informe científico demostrando  que los espacios verdes en zonas urbanas tienen un impacto positivo en el bienestar mental de las personas. Badajoz es una ciudad que, poco a poco, va ganando  metros de verde al negro asfalto. Recientemente, se han movilizado muchas personas e instituciones de mi ciudad, para salvar el Parque Ascensión, un jardín de árboles centenarios donde la cadena alemana  Lidl pensaba montar sus instalaciones. El proyecto se ha parado y, parece ser, que la empresa alemana está buscando una nueva ubicación.

Los espacios verdes son necesarios en las ciudades, no sólo para que jueguen los niños sino también para el esparcimiento de los adultos. Hoy, quiero hablaros de los dos parques más representativos de la ciudad, esos por los que hemos paseado todos los pacenses (es el gentilicio de los nacidos en Badajoz):
Parques San Francisco y Castelar.

El parque de San Francisco es el más emblemático, está cerca de la zona comercial y del centro de la ciudad. En los días de sol, que en Badajoz son muchos, los niños corretean y juegan mientras sus padres aprovechan para buscar  un  refrigerio sentados  en los veladores del bar; algunos ancianos charlan sentados en los bancos de piedra mientras otra gente deambula por el espacio abierto. Destacan las altas palmeras, plataneros y cinamomos, así como el quiosco de música, de hierro forjado, sus bancos y farolas de estilo fernandino.

El paseo de San Francisco está situado sobre parte de las antiguas huertas del convento de S. Francisco fundado en 1337. Después de la desamortización se convirtió en cuartel, Regimiento de Infantería Castilla. A partir de 1960 todo se derribó y se construyó la delegación de Hacienda y la Caja de Ahorros de Badajoz. El parque tenía ocho grandes bancos de mampostería, con asiento por los dos lados.

Estaban decorados con azulejos que representaban escenas y leyendas alusivas al descubrimiento y conquista del nuevo mundo, rematado con bolas doradas de cerámica. Recuerdo con nostalgia cómo, cuando era estudiante, nos poníamos delante de las máquinas para evitar que destruyeran esos bancos cargados de historia. Los bancos que ahora lo adornan no son los originales. El parque ha sufrido varias remodelaciones, la última fue en 1999.

Comparto con vosotros las pinturas de una compañera de estudios de aquella época, amiga hasta ahora, que con sus pinceles plasma la belleza y el sentimiento de lo que pasa delante de sus ojos.
Castelar es el parque de los patos, adonde me llevaban mis padres siendo niña y donde después fui de adolescente. Es el lugar de mis primeros cigarrillos y escarceos. Estaba a escasos metros del colegio de monjas donde estudiaba, por eso, cuando entrábamos por la tarde aprovechábamos para echarnos un cigarrito y algún que otro secreto.

¡Ay!, si el parque hablara…

Sus altas palmeras le dan un aire tropical y cálido donde el visitante puede además divisar el estanque de la parte central en el cual viven patos y palomas. En la zona central de dicho estanque se puede ver una estatua de la escritora romanticista Carolina Coronado, nacida en la ciudad de Almendralejo, y que vivió en Badajoz.

A lo largo del parque es frecuente ver a los pavos reales paseando con total libertad.
La zona cuenta además con otro parque similar, justo al otro lado de la avenida, denominado Parque Infantil;  asentado bajo uno de los baluartes de la muralla de estilo Vauban que circundaba la ciudad.
Os invito a visitar nuestra tierra, llena de encantos amabilidad y calor.


Julia Cortés Palma. Diplomada en Matemáticas y Ciencias de la Naturaleza, graduada  en Psicología. Titulada en Educación Infantil y Pedagogía Terapéutica. Ha trabajado como funcionaria docente durante 30 años en su país España. Hace poesía y es escritora.