Saber hacer ser

Por: Ángela María Marroquín G.

Nuestro cuerpo envuelve nuestros gestos, nuestras palabras, que de manera innata y por naturaleza manifiestan cada emoción, cada sentimiento; expresan, comunican y difunden al exterior toda consideración interior. Sin embargo, han sido limitadas, coartadas, han estado cohibidas, sujetas a la opinión de otros y esta opinión es generalmente aparente, ficticia, somera… fundamentada en un juicio presuroso que valora bajo la emoción, la percepción y concluye lo que parece ser y no siempre es.

Nos cobija la duda, la premeditación, los estereotipos socialmente aceptados o criticados,  que "contaminan" nuestro yo y configuran una personalidad cada vez menos autentica; una que imita dichos modelos, que modifica y de manera menos común construye, aquella que con frecuencia refleja lo que no es en el ámbito público y oculta lo que es en el privado. La espontaneidad es una cualidad en extinción, el carácter voluntario se convierte en obligatorio, la naturalidad en conveniencia y la sinceridad en tontería.

Este empaque es más que empaque, más que fachada y máquina, éste… soy yo y tú habitando en él, pero mucho más que él; no somos objetos sino sujetos, parecidos pero diferentes… somos impresión: percepción, sensación, experimentación; actualización, improvisación y reflexión, en una constante expresión que podría comunicar con mayor trascendencia, mucha más creación, arte y acción.
Al cuerpo le han llamado maquina perfecta y ciertamente es la ilustre referencia de construcción, funcionamiento y producción; que ha buscado imitar, modificar y reinventar el hombre mismo. Vestida de piel es estructura física, constituida por huesos que se fusionan durante la etapa de crecimiento en cabeza, tronco (tórax y abdomen) y extremidades (brazos y piernas).

Edificada en sistemas, compuesta por órganos conformados por tejidos de células y moléculas, desarrolla armónicamente procesos internos para un funcionamiento que impacte en lo externo; mediante sus muchas formas de expresión, se impregna con los estímulos y les reconoce conscientemente para generar propuestas diversas que permitan apropiarse de cada experiencia vivida.
Miro mi cuerpo, tu cuerpo… pese al equívoco referente estético del entorno que corrompe las peculiares expresiones de él mismo, expresiones gestuales y de movimiento, que nos saben únicos, semejantes y diferentes; para manifestar emociones e interactuar con los demás… leyendo sus rasgos, sus gestos, sus ademanes, sus emociones y posteriormente su personalidad.

Escucho mi cuerpo, tu cuerpo… pese al persistente ruido del entorno que pervierte las expresiones congénitas de él mismo; oigo su música, su voz, su tono, su significado que tiene sentido y mensaje; que refuerza su papel emotivo en un ambiente concreto, donde el silencio revaloriza los sonidos del antes y el después.

Tu mirada y tu postura que es también la mía… nos llama cercanos o ajenos, rígidos, serenos… dinámicos y hasta emprendedores de expresiones que nos tocan, que viven en el ambiente, en los hechos cotidianos que no siempre vemos, oímos ni valoramos. Nos han dicho de manera coloquial pero despectiva “no hagas teatro” y por ello en parte la espontánea expresión es casi siempre calculada.

Las actividades expresivas son fundamentales para el desarrollo de la capacidad creadora, en el lenguaje no verbal: cuerpo, gestos y el verbal, para la interacción social y construcción de comunidad, de identidad; esta capacidad exterioriza, libera, sensibiliza el conocimiento y nos mantiene abiertos a la realidad natural, social y a nuestro propio yo.
Todo parte de la conciencia, de reconocer las posibilidades de comunicación (corporal, gestual, lingüística oral, lingüística escrita, numérica, plástica y rítmico-musical) de superar los retos del no sé, del no se puede; de valorar la cultura, de la alfabetización estética, de formar al ser... antes que el saber y el hacer.

Derechos reservados: Esquina Revista.

Ángela María Marroquín G
Ha sido docente universitaria por más de 14 años, Licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de la Sabana, diplomada en gestión cultural y Administradora de negocios. 



Traducción del artículo en idioma inglés:


ENGLISH
KNOW TO BE

By: Angela Maria Marroquin G.

Our body wraps our gestures, our words, that innately and naturally express every emotion, every feeling; express, communicate and spread abroad all internal considering. However, they have been limited, alibis, have been inhibited, subject to the opinion of others and this view is generally apparent, fictitious, shallow ... based on a hasty judgment that values under emotion, perception, and finds what appears to be and is not always. 

We doubt blanket, premeditation, or criticized socially accepted stereotypes that "pollute" our self and make up an increasingly less authentic personality; one that mimics these models, amending and less commonly constructed, that often reflects what is in the public domain and what is hidden in private. Spontaneity is a quality in extinction, the voluntary becomes mandatory in convenience naturalness and sincerity in nonsense. 
This package is more than packaging, rather than front and machine ... it's me and you dwell on it, but much more than he; we are not objects but subjects, similar but different ... we print: perception, sensation, experimentation; update, improvisation and reflection in a constant expression that could communicate more importance, much more creation, art and action. 
The body they have called perfect machine and is certainly illustrious reference construction, operation and production; which has sought to imitate, modify and reinvent the man himself. Dressed in skin physical structure, consisting of bones that fuse during the growth stage in head, trunk (chest and abdomen) and extremities (arms and legs). 
Built in systems composed of organ tissue comprised of cells and molecules, harmonically internal processes for developing a performance impact on the outside; through its many forms of expression, is impregnated with the stimuli and consciously acknowledge them to generate various proposals that allow appropriating each lived experience. 
I look at my body, your body ... despite the aesthetic ambiguity concerning the environment that corrupts himself peculiar expressions, gestures and expressions of movement, they know us unique, similar and different; to express emotions and interact with others ... reading his features, his gestures, his manner, his emotions and then your personality. 
I listen to my body, your body ... despite the persistent background noise that corrupts congenital expressions of himself; I hear his music, his voice, his tone, meaning and message that makes sense; reinforcing its role in a particular emotional atmosphere where the sounds of silence revalued before and after. 
Your eyes and your posture is also mine ... call us or others nearby, rigid, calm ... and even entrepreneurs dynamic expressions that touch us, living in the environment, daily events do not always see, hear and appreciate. We have been told but colloquially dismissive "do theater" and thus partly spontaneous expression is usually calculated. 
Expressive activities are fundamental to the development of creative capacity in the non-verbal language, body, gestures and verbal, for social interaction and community building, identity; externalizes this capability frees sensitizes knowledge and keeps us open to the natural, social reality and our own self. 
All part of consciousness, to recognize the possibilities of communication (body, gestural, oral language, written language, number, plastic and rhythmic-musical) to overcome challenges not know, the you can not; valuing culture, aesthetics literacy form before being ... knowing and doing.