"La Divina Elsa" y "La Maravillosa Kassandra"

(Marionetas de Hilo)
Por: Sebastián y Nicolás de Títeres del Zonda

Podríamos decir que ambas, nacieron de la misma idea, y de la misma madera. Juntas. Como los titiriteros que las manipulan, allá  por el año 2006. Siempre tuvimos las ganas y la necesidad de experimentar las diferentes, e infinitas técnicas del teatro de títeres, así fue que latía en nosotros esas ganas de construir nuestras marionetas. Así como Gepeto con su Pinocho; el tema es que hay poca información sobre construcción de este tipo de títeres, y más en nuestra hermosa América Latina, donde la tradición es mucho más fuerte de guantes/guiñoles. Pero cuando hay ganas, el destino te hace ver y encontrar el mensaje, y la palabra de lo que estamos necesitando, y así fue que nos encontró en un rincón de los suburbios de esta Buenos Aires, esos lugares donde un compra esas películas raras, nos descubrió una que nos dio mucha información para la construcción de la Elsa y la Kassanda, “Cuerdas” o “STRINGS”, una fantástica historia de marionetas, que no se creían humanos. Así fue que gastamos nuestros sentidos en verla una y otra vez. Y surgió la forma de hacer concreta nuestra necesidad de que nazcan de nuestras manos unas marionetas.
La Divina Elsa
Una amiga, nos dijo “tienen todos títeres masculinos y ninguna mujer” así que sus cabecitas nacieron para ser guiñoles, o guantes  y cartapesta, pero luego se transformaron en marionetas. El parto maravilloso fue de algo más de un año, en una casa muy humilde de Avellaneda, de esas casas tipo chorizo, al fondo un músico de aquellos, que en su casa ensayaban ritmos latinoamericanos, mucha música peruana, colombiana y caribeña, en la otra punta del lado del frente, los tangueros, y nosotros con nuestras locas ideas de los títeres en el medio. Así fue que ellas dos fueron adquiriendo el carácter de las más alegres bailarinas.
Paso a paso, hilo a hilo, aserrín, cartapesta, aguja y tela, que se convierten en tanta vida, reflejada en las sonrisas de los grandes y chicos, que maravillados las contemplan con sus rostros inundados de felicidad.
Así nacieron la “La Divina Elsa”  y “La Maravillosa Kasandra”, y su debut fue en el teatro del sindicato de luz y fuerza, al paso firme de un candombe alegre.

¿Quién lo maneja?
La verdad que no sabemos, nosotros podemos asegurar que no lo hacemos, ellas mismas se manejan, nos piden un poquito de nuestra esencia, y así se mueven al ritmo de la música. Los adultos no nos ven, los niños tampoco, hasta para los demás animales nosotros no existimos, nos hacemos invisibles a sus ojos, y en el instante mismo que ellas despiertan, dejamos de ser humanos, y nos transformamos en parte de esa cartapesta, de esa madera de un viejo ropero, nos volvemos transparentes, y cuando ellas besan al público, nosotros sentimos el cariño, cuando ellas abrazan a un niño, nosotros sentimos ese abrazo. Por eso afirmamos que no las manejamos, somos parte de ellas, y ellas son parte de nosotros, ambos nos unimos de tal manera que somos uno solo, TITIRITERO y MARIONETA, solamente aparecemos en el momento que ellas terminan de danzar, y allí nos volvemos hombres, y nos llamamos Nicolás y Sebastián.
La Maravillosa Kassandra
¿De qué están hechas?
De muchas cosas materiales, pero por sobre todo mucho amor, mucho respeto al oficio del titiritero, mucha esperanza, pero sobre todo mucha lucha. Más allá de la madera de un viejo ropero encontrado en la calle, un poco de papel de diario, algo de cola de carpintero, un poco de hilo encerado, algún retazo de algún vestido que algún momento fue usado por una bella dama. Ellas están hechas con tantas ganas, y con tanto amor al oficio, que eso es lo que transmiten en sus presentaciones, en los teatros, en las salas en las escuelas, en las ferias, en donde las invitan. El material cambia su esencia, su espíritu y de ser algo tan insignificante, hasta descartado por la sociedad, con las manos del titiritero y la seducción del teatro, se transforman en otra cosa que trasciende la racionalidad de esa misma sociedad. Por eso todo se transforma, y en el teatro de títeres ese concepto es primordial. Pero ellas, “La Divina Elsa”  y “La Maravillosa Kasandra” están construidas con el mismo amor que cualquier títere se construye, y así se hacen mágicas, como todos los títeres.

¿Cómo se trabaja el personaje, la voz, las posturas?
Ellas no trabajan con la voz, al ser marionetas tienen otros recursos, y particularmente estas no gestualizan, ni tienen mecanismos en la boca, por lo que su trabajo es más bien visual, se sostiene en la imagen, y la construcción escénica del ritmo musical, han bailado de todo y en todos lados, candombe, tango, cumbia colombiana, danza africana, forro brasilero, samba, murga, etc, mas ritmos que los dos titiriteros juntos, y mucho mejor claro que nosotros. 
A lo que las posturas dependen de la música elegida, pero lo que más le gusta es la música árabe, comienzan con movimientos muy sutiles, y suaves, despertando lentamente para ir incrementando sus movimientos, al mismo tiempo que crece la música, para terminar extasiadas entre las estrellas del firmamento, volando por los cielos acariciando alguna brisa suave y caer desvanecidas en su rojo terciopelo que las acaricia en el piso.

¿Qué hacen cuando no actúan?
Descansan ambas en la valija de cartón de un viejo director de escuela y Maestro Normal, Don Eliazar Mauricio Sánchez, allí van muy bien acomodadas, entre telas rojas, y flores blancas, juntas, se mezclan sus hilos, vaya saber qué pasa cuando cerramos la valija, yo creo que se aman mutuamente, y la pasan de diez, hasta que les metemos manos nosotros. Otros nos dicen, que tal vez se pelean a ver cuál de las dos baila mejor, otros nos dicen que allí en la valija, ellas se arreglan y se maquillan, otros dicen que por las noches se convierten en hermosas mujeres y seducen a los hombres malos, y los dejan llorando de penas al abandonarlos. No sabemos qué pero que seguro algo raro pasa cuando las dos se meten en la valija al término de su magnífica presentación.

Alguna anécdota en referencia al títere y su relación con el público:

Anécdotas son muchas, faltarían hojas para describirlas y nos cansarían las palabras. Allá por el año 2008, salimos en una gira Latinoamericana que llamamos “Por las Huellas de los Pueblos” dos titiriteros, una estanciera modelo 1965, cargada de títeres, y de sueños nos mandamos a recorrer los caminos de nuestra Patria Grande. Pueblos grandes, pueblos pequeños, caseríos, donde hay gente, los TITERES DEL ZONDA, aparecían y armaban el teatro para toda la familia. Y en esos  andares llegamos a la plaza de Cochabamba en la República Hermana Multicultural de Bolivia, plaza que es muy especial, se debate todo, y todos participan, desde el leninista, el maoista, el revolucionario, el más facho, derechista, el católico, el evangelista, el que quiere ser presidente, hasta el que vende atrancapecho, y picante de falso conejo. Plaza particularmente política podríamos decir. 
Y no podíamos quedarnos atrás, nos fuimos a presentar con La Elsa y La Kassandra, llegamos con nuestro pequeño equipo de sonido, que solamente nos daba la batería para tres pasadas nada más. Realizamos la primera, y fue todo un descubrimiento para el público, que se acercó, y formo el gran ruedo. A lo que en el mismo instante, en el cantero de al lado estaba un grupo de fanáticos religiosos, que tenían como cinco parlantes de un millón de watts de potencia, y un pastor poseído por la palabra divina.
Nosotros nos preparamos, y comenzamos la segunda presentación con las marionetas, a lo que la música ni se escuchó. Había sido ser que el hermano de Dios, había subido el volumen de su música mística, que era una mezcla entre morenada, diablada, cumbia, y pop; alabanzas y aleluyas.
Para nosotros no pasó desapercibido tan burdo incremento sonoro, por lo que ni bien aprovechamos el silencio mandamos nuestra última gota de batería al máximo de volumen de nuestra música árabe.
Pero…
La voz de un ser superior irrumpió el espacio de la plaza, creo que se escuchó desde la punta de los cerros diciendo: 
-“¡No vayan a las marionetas! ¡Las marionetas son del Demonio! ¡No vayan a las marionetas!”-
A lo que Elsa Kasandra no alcanzaron a mover un dedo, y sus titiriteros salieron despegados a una pacifica pero eufórica discusión con el santo pastor.
-“¿Qué te pasa a vos, Boludo?”
Dijo preguntándole al Pastor, el compañero Grober que es quien nos estaba recibiendo en Cochabamna.
Y él con una seña de total posesión diabólica, respondió, señalando el cielo: 
-“¡Ustedes dos, van a ir al Infierno, se van a quemar, pecadores”-
A lo que le contestamos: 
-“¡si vamos a ir al infierno, claro. Pero allí nos vamos a encontrar contigo!”-
Debate teológico de aquí, debate teológico de allá, se armó la rosca, y al final el público nos decía:
-“¡Queremos ver las marionetas! Dejen a estos que están muy locos”-
Y así fue, presentamos las marionetas a un ruedo multitudinario, miles de miles de personas, se agolparon alrededor de la  “La Divina Elsa” y “La Maravillosa Kasandra”, fue increíble, como increíble la gorra que juntamos, necesitamos un camión de caudales para transportar tantas monedas que juntamos. Y el santo Pastor quedo solito, solito en su plena soledad.
Hay más, como la vez que a ambas las santificaron en la fiesta del santo patrono de Puente Piedra, en las afueras de Lima, Perú. Como así también la vez que las metieron presas en Baños de Agua Santa, en Ambato, República del Ecuador. 
O la vez que deslumbraron en las playas del Caribe Venezolano, o el en el cruce del Amazonas. Miles de miles de millones de anécdotas ellas tienen, y por ende nosotros también. A lo que les agradecemos infinitamente que compartan con nosotros tantas aventuras.
Y la relación con el público: No sé, pregúntenle a ellos, solo sabemos de los aplausos y sonrisas que reciben. Son siempre muchos, y todos nos vamos contentos a seguir luchando por un mundo mejor, después de verlas actuar.