Editorial


"Primero, el actor debe trabajar sobre su cuerpo, de manera tal que éste se abra, sensible e integrado en toda su capacidad de respuesta. Después, debe ocuparse de sus emociones. 
Un buen actor es aquel que desarrolla en sí mismo la capacidad de sentir, de reconocer y de expresar un muy amplio espectro de emociones, desde las más burdas hasta las más refinadas, Y el actor, debe profundizar su conocimiento, y por consiguiente su capacidad de comprensión, hasta el punto en que toda su mente, su pensamiento entra en juego, en estado de máxima alerta, para apreciar cabalmente el significado de lo que está haciendo"        
                                                                                                                                                                Peter Brook

Estimados lectores de Esquina revista, gracias por acompañarnos en esta segunda edición en la que hemos profundizado en el género teatral destacando ese sutil modo de enunciación donde el soporte expresivo es el propio cuerpo y el Teatro sigue siendo un lugar para contemplar desde afuera, hacia dentro de cada persona.
Constituirnos en espectadores de un oficio en donde se entrega cuerpo y alma a la obra, exige reciprocidad con el ser que se expone para acercarnos emociones y llevarnos en apenas pocos minutos a transitar diferentes climas y tensiones. Es un arte de lo efímero, donde la palabra y la acción se consumen en el mismo momento en que se expresan ante un público que puede captar o no el sentido. Pero el riesgo se atenúa cuando el lenguaje compartido es universal.
Los diferentes escenarios no cambian la esencia de contar historias y los grandes artistas pueden sorprender tanto en la calle como en majestuosos decorados en modernos recintos, salas de teatro popular, la plaza de un barrio o en una escuela. Transitarlos en transgredir continuamente el espacio entre lo público y lo privado, porque ese acto interpela a cada sujeto, se introduce en su existencia, le evoca recuerdos y toca fibras íntimas hasta que el telón se cierra. Quizás el espectador no vuelva a ser el mismo, quizás algo en su interior pudo ser transformado o removido a través del Teatro.
En esta edición nos detenemos también a mirar de cerca a los títeres y marionetas, ya sean miniaturas, en obras infantiles o también de adultos. La fascinación que ejercen estos personajes retrotrae a experiencias de la infancia en donde aún no sabíamos quien movía los hilos o estaba haciendo decir detrás del cortinado. Sin embargo siempre es posible abstraernos y dejar de ver la persona detrás porque ese mismo objeto inanimado se ha impregnado de una vida que le fue dada para representar un rol. 
Partiendo de la construcción de personajes, nos interiorizamos en el teatro como una elección de vida, destacamos el homenaje a Fanny Mikey, la argentina fundadora del Teatro Nacional en Colombia y un recorrido visual de este arte por dos continentes, que destacados fotógrafos, captaron tanto en la calle como en los grandes escenarios. Recibimos también alicientes mensajes en la casilla de correo de lectores, textos, colaboraciones y vemos en esto una oportunidad para agradecer el ida y vuelta, ese intercambio necesario para saber que del otro lado, al a vuelta de ésta, nuestra Esquina podemos encontrarnos.


Traducción del artículo en idioma inglés:



ENGLISH
EDITORIAL SUMMARY


"First, the actor must work on your body, so that it is open, responsive and integrated throughout their responsiveness. Then must deal with their emotions. 
A good actor is one who develops within himself the capacity to feel, to recognize and express a wide spectrum of emotions, from the crudest to the most refined, and the actor, should deepen their knowledge, and thus its ability of understanding, to the point where all your mind, your thinking comes into play, in a state of high alert, to appreciate fully the significance of what they are doing"
Peter Brook

Dear Readers Corner magazine, thanks for joining us on this second edition in which we delved into the theatrical genre highlighting the subtle mode of enunciation where the expressive medium is the body and the theater is still a site to behold from the outside inwards of each person. 
To become spectators of a trade in which body and soul to the work is delivered, requires reciprocity to be exposed to approach emotions and bring in just few minutes to walk different climates and tensions. It is an ephemeral art where word and action are consumed at the same time they express themselves to an audience that can grasp the meaning or not. But the risk is attenuated when the shared language is universal. 
The scenarios do not change the essence of storytelling and great artists can surprise both on the street and stately halls decorated in modern, popular theater halls, the square of a district or school. Walking them continually transgressing the space between public and private, because that act challenges to each subject is introduced in its existence, evokes memories and touches every fiber until the curtain closes. Perhaps the viewer again not be the same, maybe something inside could be changed or removed through the theater. 
In this issue we also pause to look closely at the puppets, miniatures either in childhood or even adult works. The fascination with these characters goes back to childhood experiences where we did not know who pulled the strings and was doing behind the curtain to say. However it is always possible to abstract and not see the person behind the same inanimate object that has been impregnated with a life that was given to represent a role. 
From the construction of characters, we internalize in the theater as a life choice, highlight the tribute to Fanny Mikey, the founder of the National Theatre in Argentina Colombia and a visual tour of the art of two continents, which featured photographers captured both on the street and on the biggest stages. We also received incentives messages in inbox of readers, texts, collaborations and see this as an opportunity to thank the round, that need to know that the other hand, to return it, we may find ourselves sharing our corner.