Correo de Lectores

Hablar del teatro...
Por Marco Lino

Hablar del teatro es hablar de un mundo mágico de ensueño, en donde en ocasiones, el público es ese sombrero del mago del cual salen todos esos actos maravillosos que transforman lo real en ilusión, abriendo el corazón de la imaginación y en donde ese mago se convierte en ese súper héroe artífice de irrumpir con su obra, en los débiles hilos del tiempo y el espacio que la imaginación no tiene.
Es convertir a la imaginación en un recurso cómplice del teatro, en donde para asistir, la mejor prenda es la espontaneidad, acompañada de una sonrisa y una lágrima que quizás rueda por una mejilla extraña, en algún lugar del recinto, emanada por un ser llamado público que es el alma de cada función y quien se encarga de llevar a casa la mejor de las enseñanzas: que no es otra cosa que retornar lo más pronto al teatro para recargarse de esa magia que se vive allí y debería permanecer como huella indeleble, no solo en la mente, sino en las entrañas del corazón.