Qhapaq Ñan: Patrimonio Mundial


Por: Jimena Vera Psaró

LA COOPERACIÓN REGIONAL NO ES DE HOY
Es tanta la diversidad y riqueza cultural de esta vía que para su puesta en valor también se concibió la idea del imperio incaico. En lugar de que cada gobierno buscara posicionar sus patrimonios por separado, se optó por el trabajo en cooperación regional entre los 6 países. Este modelo fue calificado por la UNESCO como “original e innovador”. Una vez más el sistema de organización primario, sirvió de guía para la unión de Argentina, Colombia, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador: Donde el inca supo ver lugares habitables enmarcados en paisajes tan únicos como extremos, los puentes unieron cada centro de comercio, intercambio, producción y culto, trascendiendo lo geográfico para que en cada tramo el territorio pase a formar parte de una identidad compartida.
En mayo de 2001, Perú tomó la iniciativa de incluir el Qhapaq Ñan en su Lista Tentativa, los Gobiernos de Argentina y Chile se unieron a ella. En marzo de 2002, durante la primera reunión del Informe Periódico del Patrimonio Mundial, los puntos focales de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú elaboraron el documento “Rutas andinas pre-hispánicas” y el trabajo fusionado prosiguió sin descanso hasta que finalmente la propuesta fue aceptada.  Esto implicó que cada kilómetro sea inventariado por equipos multidisciplinarios que realizaron fichas de registro temático y tipográfico para los lugares relacionados, incluyendo la historia oral como parte de la identidad del antiguo imperio.

EL PROCESO DE DECLARACIÓN
Para lograr que la UNESCO nombrara al Camino del Inca como Patrimonio de la Humanidad, los países y provincias que lo conforman, trabajaron en dos aspectos fundamentales: La conservación del sitio a fin de generar las mejores condiciones para promover su visita de manera sustentable, y la administración y gestión del mismo, contemplando la participación de los actores sociales, con base a un modelo que articula una instancia internacional, nacional, provincial y local.
El 21 de junio de 2014, la UNESCO declaró al Camino del Inca o El Qhapaq Ñan, como Patrimonio de la Humanidad. La decisión fue tomada en la 38º Reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco en la ciudad de Doha, Qatar, donde se destacó que por primera vez en los 40 años de existencia de la Convención de Patrimonio Mundial, seis países se hayan unido para presentar una postulación de un lugar cultural. En su época de esplendor este camino tuvo dos grandes rutas: 1) De la Sierra (5.200 km) territorios de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia,  desde Mendoza a Pasto, pasando por  Tucumán, Catamarca, La Paz, Lago Titicaca, Cuzco, Cajamarca, Ayabaca, Aypate, Loja, Cuenca (Tumipamba), Ingapirca y Quito, hasta el río Anascasmayo o Pasto.   2) De la Costa (4.200 km): territorios de Chile y  Perú, desde Santiago (Chile), a Tumbes (Perú), pasando por Tucumán, Arica, Nazca, Lima y Piura. Este camino se unía al de la Sierra y a sectores amazónicos  por rutas secundarias transversales y en sectores presenta un doble tramo según las características del terreno. 
La puesta en valor de la Ruta Qhapaq Ñan tienen un gran significado: Abre posibilidades ciertas de turismo cultural en los seis países involucrados, también permite la construcción de un instrumento jurídico para una apropiada gestión de los lugares, permitiendo conocer mejor la  historia, naturaleza y patrimonio material e inmaterial de buena parte de Sudamérica, en un contexto de unión e identidad propio del espíritu que inició su construcción y que en estas acciones se observa vigente y aplicable.

AL SUR DEL CAMINO
En Argentina ocupa un total 119 kilómetros con 32 sitios arqueológicos asociados que comprenden 18 comunidades y un centenar de santuarios. Para evaluar las condiciones de este tramo la cubana Ángela Rojas, especialista en itinerarios culturales, visitó en octubre de 2013 a las siete provincias argentinas integradas al antiguo sistema vial andino (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza) y conversó con los principales actores del proceso. 

Particularmente en La Rioja la vía se centra geográficamente en la Sierra de Famatina tomando el tramo de camino incaico situado entre Los Corrales (Valle de Famatina) y Las Pircas (Valle del Bermejo),  atravesando la pampa de Chilitanca a 2.500 msnm, transponiendo finalmente la bella Sierra del Famatina por la Cuesta del Tocino a los 4.200 msnm. Por otro lado, una serie de sitios arqueológicos asociados como el Tambo de Chilitanca y la Tambería de Pampa Real, y los dos Santuarios de Altura incaicos como las majestuosas cumbres nevadas del Gral. Belgrano (6010 msnm) y el Negro Overo (5900 msnm). La singularidad de este tramo está dada por la existencia en la Pampa del Ajencal o de Chilitanca de un tramo del camino al saber único en lo que se conoce de las siete provincias, esto es un sector doble (del tipo despejado, amojonado) cuyos anchos varían entre los tres, cinco y seis metros para cada uno.

HERENCIA
Sobre cada tramo de este camino, pesa la responsabilidad internacional para ser conservado y preservado como herencia común de toda la humanidad.  Si bien  algunos senderos datan de culturas pre-incaicas como Tiahuanaco o Huari (800 – 1200 dC), otros trayectos fueron integrados de los caminos que las comunidades hacían para unir centros productivos y de culto. Hoy, la ruta sigue transitable en gran parte, y se integra una vez más al complejo sistema de organización vial actual que cruza como venas el territorio latinoamericano. El legado sigue vivo en cada piedra que conecta el paisaje del cielo con el suelo, porque partiendo de cualquier lugar, con tan solo poner los pies en movimiento se puede llegar al Cusco donde seguramente nos espera un “par” latiendo al mismo ritmo que Nuestra América, siempre cumpliendo el fin universal de la solidaridad.