Editorial. Identidad

Identidad

"Hemos olvidado no sólo qué significa Ser, sino que hemos olvidado haber olvidado"
El Sofista. Platón
En Argentina, con dolorosa necesidad se ha creado la CoNaDi (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad) un organismo que depende del Ministerio de Justicia porque desde la nefasta época de la dictadura militar faltan recuperar más de 300 niestos nacidos entre 1975 y 1981.
Los padres estaban desaparecidos y las abuelas hicieron un gran aporte al campo del conocimiento genético cuando en 1983 junto a la científica Mary Claire King lograron determinar el “índice de abuelidad” para comprobar la filiación con los niños y niñas apropiadxs. Desde entonces la memoria de los desaparecidos se guarda en Banco Nacional de Datos Genéticos, esperando que las consultas devuelvan los abrazos a más de 40 años.


En Buenos Aires, en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el sexto piso ha sido tomado por la palabra "Identidad". El artista Marcos López presentó “Ser Nacional”, un cambalache de símbolos argentinos que se pueden leer en el contexto del rejunte. Refleja el "domesticar el caos", según la crítica de Laura Isola.




El arte de la biografía
En otras de su sala, se exhibe "Derivas de la identidad" donde las marcas están dadas por la virtualidad de la imagen mediatizada. Etiquetas, fotos de perfil, selfies diluyen la imagen entre lo público y lo privado. Un dispositivo escanea tu huella dactilar y la proyecta en un paisaje. En los surcos está la imagen. (Tomás Rawski, Fluir, 2015)

"Todos estos hechos individuales no tienen otro valor que el de haber modificado los acontecimientos o podido desviar su curso.
El Arte es todo lo contrario de las ideas generales, sólo describe lo individual, sólo propende a lo único. En vez de clasificar, desclasifica"
Marcel Schwob, Vidas imaginarias. 1986
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¿Qué nos construye, qué nos destruye?
En esta edición reflexionamos sobre la esencia de los seres etéreos de Oliverio Girondo y Remedios Varo.
El ser infinitos y auténticos en la poesía de Marta, el soñar ser otro: en el relato de Javier Villafañe.
El ser que se transfiere en una caricia, en la poesía de Mey. También observamos la intimidad de quienes se encuentran en el reflejo del otro, con las palabras y fotografías de Jana y Remfis.
El sentirse plenos y completos a costilla de qué, en un microrrelato,
Cuál es la esencia, dónde se manifiesta la identidad, nítidamente invisible, en las palabras de un niño que la define.


La relectura necesaria

Por: Martín Alanís

Desde que me recibí sigo dándole vueltas al mismo tema, intentando descubrir quién soy. Debe ser por eso que, cuando escribo, soy como un perro que persigue su propia cola sin poder alcanzársela. Siempre rondo en el mismo tema: la identidad.



Repaso una y otra vez mi tesis, con la cual cerré un ciclo, el universitario. Tenía veintidós años cuando elegí ese tema, que como todo tema de tesis, me flechó, me enamoró, me rompió el corazón, me hizo llorar, me hizo desvelar, me abrió puertas. Pienso que la elección de un tema para estudiarlo a fondo nunca es casual, tiene que ver con lo que uno es: lo atraviesa, lo define. El mío era la construcción de identidad de los jóvenes riojanos universitarios en las redes sociales. 

Debe ser que a esa edad, mi “yo” se desdoblaba entre Facebook y Twitter, navegando en la dualidad de lo real y de lo virtual, preguntándome, cuestionándome, adentro y fuera de las redes, quién era. Mientras escribo estas líneas estoy viviendo mis 27 años. Pasaron un par de años desde que me recibí de comunicador social. Y desde un tiempo a esta parte, me sigo preguntando quién soy.

Debe ser por eso que, cuando escribo, soy como un perro que persigue su propia cola sin poder alcanzársela. Siempre rondo en el mismo tema: la identidad. Abro mi tesis y la releo, para ver qué perspectiva se mantiene vigente y cuál se merecería una revisión. Mi sobrino juega en el piso con sus muñecos y ve televisión: los personajes de “Un show más” copan la pantalla de Cartoon Network, mientras yo releo conclusiones como las siguientes: que la identidad juvenil en las redes sociales es un proceso de construcción que se configura a partir de tres etapas, que la primera se basa en la presentación del ‘yo’ donde se expone lo privado en el ámbito público, donde lo íntimo se convierte en éxtimo y donde la vida cotidiana pasa a ser expuesta como un espectáculo. 

Releo también que los jóvenes aprenden a ‘negociar su identidad’ en el momento en el que deciden qué contenido publicar y qué no, dependiendo siempre de la mirada de sus pares. 

Releo que el relato que hacen éstos jóvenes, lo narran no solamente desde el punto de vista de autor sino también como protagonistas de sus propias vidas, ya que tuitean lo que hacen, lo que piensan, lo que sienten, comparten videos virales, retuitean una meme, comentan la publicación de un amigo, o reaccionan ante la de otro con un “Me gusta”, un “Me enoja”, un “Me entristece” y así…
Releo que los jóvenes ensayan en las redes sociales diferentes prácticas que pueden gustar o no, y son sus pares –amigos, compañeros de la facu, familiares- los encargados de otorgarle la validez social necesaria a la identidad de un joven para que éste pueda definir quién es. 

Releo que una vez aprobada, esa identidad nunca será estática ni inmutable ya que no corresponde a la lógica de las redes sociales donde lo efímero y el ritmo acelerado obligan a los jóvenes a actualizarse y estar a la orden del día. 

Releo que se reconfigura una identidad que cambia constantemente y, en esa dinámica, los jóvenes experimentan el empoderamiento que les permite hablar de ellos y así ensayar su “yo” para repensar su inserción, pertenencia y sociabilidad en el mundo real, donde la vida on line traza un puente con la vida off line. En esa unión se fundamenta la idea de que para los jóvenes riojanos universitarios estar presentes en una red social es poder demostrar que hay una sociabilidad no perdida al manifestar una preferencia por la presenciabilidad ante la virtualidad. 

Releo finalmente que lo identitario juvenil en las redes sociales es una permanente negociación de “quién soy”, un intento constante de reafirmar “lo que pienso que soy” y la necesidad de que los otros le den sentido a ese “yo virtual” con su aprobación. Las redes sociales, entonces, son escenarios para que toda una generación que vive “un presente continuo” pueda definirse en ella, gracias a la mediación electrónica y utilizando las pantallas como punto de encuentro, para así construir ahí su identidad. 

Termino de releer estas conclusiones y pienso que algún día debería retomar esta investigación, pero sé que en el fondo esto implicaría también preguntarme a mí mismo quién soy yo en este momento. Y no sé si tengo ganas. O mejor dicho, no sé si estoy dispuesto a vencer ese miedo. Cansado de esperar que le preste atención, mi sobrino se sienta a mi lado reclamándome en silencio que vaya a jugar con él. Releo la nota una vez más y le pregunto: Heber, ¿qué es para vos la identidad? Y él, sin hacer ninguna investigación previa, ni pariendo una tesis, ni asistiendo semanalmente a terapia para descubrir quién es, responde sin dudar y con apenas 8 años, la respuesta que ningún académico se animó a dar: “la identidad, tío, es alguien que no se deja ver”



Martín Alanís ​ (La Rioja-Buenos Aires)​ ​​ es licenciado en Comunicación Social ​ (UNLaR)​ ​ y colaborador permanente del semanario digital DataRioja

​Actualmente cursa una especialización en Periodismo Narrativo en la Fundación Tomás Eloy Martínez, y por otro lado, sigue intentando escribir una novela. 

Costilla

Por: Jimena Vera Psaró

Despegarme de ella fue más doloroso aún. El barro fresco que la moldeaba cedió al impulso de mi brazo que hundí con fuerza para arrebatarle la costilla.

Nunca entendí el beneficio de tratar con un dios al que le faltan piezas y promete tanto a cambio de un pedazo de hueso flaco.

Ahora estoy completo.

Y solo.


*Jimena Vera Psaró es Licenciada en Comunicación Social. Nació en La Rioja, Argentina. Cursó estudios de arte, diseño gráfico y periodismo. Como escritora participó de antologías (entre ellas «Invitados a escribir» y en «Travesuras») y obtuvo el 1er Premio por La Rioja en el Concurso Regional de Microrrelatos Norte Cultura (2014).


Uno

Por: Marta Clara

Uno sueña, ríe, grita y llora
Vuelve sobre sus pasos o no
Uno siente miedo y euforia
Uno tirita en otros brazos
Entonces sueñan dos
Y se funden las canciones
Se mezclan los colores
Estalla el alma, el universo
Pero uno es uno
Con sus síntomas
Es todo lo que tiene adentro
Y no muestra
Es mucho más de los que piensa
Uno es luz que se irradia
Es la trama de muchas historias
Que confluyen y se bifurcan
En constelaciones de momentos
Uno es esa esencia inagotable
Indefinible, inclasificable
Es más de lo que hace, dice, calla,
Siente, piensa, intenta, siembra,
Cosecha, equivoca, aprende, enseña,
Niega y comparte

Uno es infinito.


*Marta Clara: Nació en Salta, vive y ama en La Rioja, Argentina. Escribe en libretas y cuadernos. Una vez quemó más de cien poemas. Publica en su blog https://martagclara.blogspot.com.ar

El reflejo

Por: Marian Jana Ortiz


“No eres Todo. No eres yo. Porque aún poseo un cuerpo que me delimita. Porque tengo una identidad, y porque aún recuerdo mi nombre. Y sé que tú desearías poder acordarte del tuyo.”
Laura Gallego García


Como resultado, producto de la sencillez de un programa de PC, se tiene el álbum fotográfico llamado El Reflejo, una serie de imágenes que evocan la identidad y la experimentación visual que desean mostrar la trasformación de varios cuerpos, al encontrarse frente a frente. Colaboración por el fotógrafo panameño Remfis Rosero (@remhart).
A veces nos alejamos de nuestro propio reflejo, de nuestra propia imagen, a veces le tenemos miedo hasta nuestra propia sombra, tememos, mirarnos frente a un espejo cuando el cuarto esta oscuro, ¿parecemos monstros?
La repetición de un cuerpo que estéticamente crea diversas formas, y transfigura su caracterización propia, una reflexión a lo que verdaderamente significa lo que cada ser propone ante un entorno como “identidad propia”



Poder visibilizar lo que nos hace diferente a los demás, es en realidad tomar conciencia de una propia creación personal, y aunque el entorno es fundamental en la creación de imagen propia, al influenciar en las decisiones de cada sujeto, es demasiado interesante poder ahondar en la frase “a mí me hubiera gustado ser…” , expresión que se escucha constantemente.





Idea, controversia, visión, la influencia de una nación, la controversia de una religión o un partido político, la inquietud sexual propia, la indagación por un género que “defina” quién eres, son diversas características que aunque son relacionadas con la palabra identidad, ninguna de ellas incita a la capacidad de lectura de un reflejo propio, ninguna incita a la decisión, es decir, quien decide como un individuo es, o como se ve, es ese mismo sujeto. Este es un llamado a la libertad del ser.


*Marian Jana Ortíz Vásquez 
es graduada en Comunicación social con énfasis en comunicación alternativa, producción y preproducción de medios audiovisuales y escritos de la Universidad de Manizales. Colombia.
Experta en Periodismo comunitario. Actualmente reside en Panamá.


Tu caricia

Por Mey Niederle
(para Rami)

Cuando tu mano surca mis orillas
y me devuelve al cuerpo,
cuando presionas ligeramente tus bordes
contra los míos
como si fuera cuerpo lo único que queremos.

Es tu caricia que afirma y afloja
por pares placeres y dolores
el blando andar de tus dedos
en la piel que habito,
confundiéndome todo el tiempo
creyéndome cuerpo cuando soy
un poco todo, un poco vos.

Es tu caricia un camino
que transporta tu ser dentro del mío
como un rio en otro rio,
como un soplo de viento en tu aliento,
... o en el mío.


*Mey Niederle: Nació en Salta. Es Lic. en Comunicación Social. Publicó en Familia y Cultura (suplemento del diario local) fue columnista de la revista El Emilio y otras publicaciones. Actualmente reside en Sanagasta, La Rioja, Argentina. Su blog es  http://espanta-pajaro.blogspot.com.ar/ . Se autodefine como Mujer- madre / mujer-danza /mujer-yogui.


Los sueños del sapo



soñó que era árbol,
creyó que caminaba, pero era el otoño llevándole las hojas...

soñó que era río,
un largo silencio que busca las 
orillas...

soñó que era un caballo,
y llevó a un hombre que huía...

¡hasta que soñó que era sapo!

Para escuchar directamente el cuento, hacer click en el siguiente enlace... 


Espantapájaros

De: Oliverio Girondo
"La llamada" 1961, Remedios Varo

No se me importa un pito que las mujeres 
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; 
un cutis de durazno o de papel de lija. 
Le doy una importancia igual a cero, 
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco 
o con un aliento insecticida. 
Soy perfectamente capaz de soportarles 
una nariz que sacaría el primer premio 
en una exposición de zanahorias; 
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. 
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! 
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, 
tan locamente, de María Luisa. 
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
 ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo 
y sus miradas de pronóstico reservado? 
¡María Luisa era una verdadera pluma! 
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, 
volaba del comedor a la despensa. 
Volando me preparaba el baño, la camisa. 
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... 
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, 
de algún paseo por los alrededores! 
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. 
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, 
ya me abrazaba con sus piernas de pluma, 
para llevarme, volando, a cualquier parte. 
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia 
que nos aproximaba al paraíso; 
durante horas enteras nos anidábamos en una nube, 
como dos ángeles, y de repente, 
en tirabuzón, en hoja muerta, 
el aterrizaje forzoso de un espasmo. 
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., 
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! 
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... 
la de pasarse las noches de un solo vuelo! 
Después de conocer una mujer etérea, 
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial 
entre vivir con una vaca o con una mujer 
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? 
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender 
la seducción de una mujer pedestre, 
y por más empeño que ponga en concebirlo, 
no me es posible ni tan siquiera imaginar 
que pueda hacerse el amor más que volando.

Editorial: Lazos

Lazos en "El Jardín de las Delicias"
El Bosco. Tríptico cerrado (1500-1505). 
El cuadro cerrado en su parte exterior alude al tercer día de la creación del mundo. Se representa un globo terráqueo, con la Tierra dentro de una esfera transparente, símbolo, según Tolnay, de la fragilidad del universo, del cigoto de la creación. Solo hay formas vegetales y minerales, no hay animales ni personas. No hay lazos. Está pintado en tonos grises, blanco y negro, lo que se corresponde a un mundo sin el Sol ni la Luna.

El Bosco. Tríptico abierto (1500-1505).
Al abrirse, el tríptico presenta, en el panel izquierdo, una imagen del paraíso donde como Eva y Adán se recrea lo amoroso de la espera y el encuentro con la magia de la creación. El universo regalando una sonrisa estrelladaMirar la casa infinitamente generosa, como una línea de tiempo.

En el centro del cuadro se representa la locura desatada: el hombre interpela al mundo con un mecanismo de amor letal. Se apropia, lo explora, lo usa. Ha perdido la inocencia en un desgarrado tercer mundo.

Por último tenemos el panel de la derecha donde se representa un escenario apocalíptico. Como un desmonte. Seres aislados, con miedo e incertidumbres. Sometidos a la barbarie ignoran que la vida y el origen están a un paso.

"La estructura de la obra, en sí, también cuenta con un encuadre simbólico: al abrirse, realmente se cierra simbólicamente, porque en su contenido está el principio y el fin humano".*





*Párrafo extraído del análisis de la obra "El jardín de las delicias" en Wikipedia.