Editorial, lo roto

"Cuando considerado todo lo posible no alcanzamos una solución, entonces sólo tenemos un camino, considerar lo imposible: romper las reglas"
          Albert Einstein (1879-1955) Físico y matemático alemán.



En esta edición tratamos lo roto, como las piezas de algo que ya nunca será lo mismo.

Significa, en parte, un final que deja marcas como un tatuaje en la piel, algo tan propio de cada ser humano, una marca personal que lo diferencie del resto.

Romper una norma, como un muro en la pared, a manera de romper con lo impuesto por la sociedad, el estado o la religión. Romper las cadenas, liberar la mente de la vorágine capitalista, publicitaria, que nos aliena y nos somete, es la visión del muralista Banksy.


Intentamos en parte señalar que determinadas circunstancias dejan marcas, una reacción, un significado, una huella. Lo roto como parte de las relaciones que van sellando nuestras historias nos llenan de momentos, de vivencias y circunstancias que nos enseñan hasta cierto punto y después cada uno por su lado se lleva solo las historias, lo vivido, lo aprendido. Y está lo roto como posibilidad de cambio, de romper esquemas, vivencias, relaciones, imposiciones y cambiar el rumbo, el eje, la brújula.

La pared está bien. Nos falta Santiago Maldonado

Por: Jimena Vera Psaró

El pueblo imprime en la calle el reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Las paredes son la piel de la ciudad en donde vamos dejando mensajes, como quien se tatúa. Vamos inyectando tinta donde no queremos ver roja sangre. Grafitis, su rostro, gigantografías, en proyecciones de luz sobre la fachada de los edificios… hay días en los que la ciudad pregunta ¿Dónde está Santiago Maldonado”. Y en su nombre buscamos a más… a Peli, a López, a los 30 mil, a los nietos que faltan restituir.

Santiago hacía tatuajes. En su cuenta personal en redes sociales de autodefine como artista, muralista y dermopigmentador. Desapareció el 1 de agosto, tras la violenta represión en la Lof en resistencia Cushamen, Chubut, a manos de la Gendarmería, defendiendo el vasto territorio mapuche.
tatuaje de "Juan Calfucura", Santiago

¿Dónde más los vamos a buscar si no es en la calle? hermanados bajo banderas que luchan, creen, sueñan y piensan en cómo transformar el mundo para hacerlo más habitable.

En un país donde la tierra se compra, se regala, el alma se vende. Donde los Benetton clavan una estaca en la piel argentina y se apropian de la soberanía de los pueblos originarios. Donde un piercing marca con identidad extranjera nuestra propia piel, desnuda de Estado.

En la movilización popular por la aparición de Santiago, del 1ro de septiembre, el Cabildo de Buenos Aires tenía pintadas varias. Algunas de dudosa procedencia, provocativamente inútil y que nada tenían que ver con la desaparición forzada de Santiago. La reacción fue la que los autores foguearon, rechazo y hablar de vandalismo y hacer que la tinta tape la cuestión de fondo. Bajo la dermis palpita la ausencia. Santiago Maldonado ¿dónde está?, En menos de 24 horas los operarios volvieron a pintar de blanco el Cabildo, pero Santiago Maldonado ¿Dónde está?,

El Cabildo sabe de revoluciones, Santiago Maldonado ¿Dónde está?

El cuerpo social lleva un nuevo nombre en la piel. Su ausencia nos modifica.

Santiago Maldonado ¿Dónde está?

Vamos a seguir tatuando su nombre en las calles hasta que aparezca. Marichiweu*! Marichiweu! Marichiweu!

Diez y mil veces venceremos

¡A zurcir se ha dicho!

Por:  Chaya*

Como cuando mi hermana me parchaba los pantalones con pitones en las rodillas, hoy la maestra tiene que matizar entre sujetos, predicados, tablas de multiplicar y tazas de leche; como zurciendo la vida...

Zurcir los pitones en los codos de los pulóveres de lana era tarea para las más viejas y expertas, como mamá o la tía Charito, pues hoy hay que reinventar hogares para los niños y las niñas que han perdido todo, salvo el futuro; mamás y tías vengan a zurcir!

Nunca nadie supo que la enagua de la Laura del Dante estaba hermosamente zurcida y que la incandescencia de su aura no dejó nunca ver las puntadas de su majestuoso zurcido y que nada pudo evitar que bajo ese Laurel esperara a su amor; así espera ansioso el horizonte por nosotros.

Como después del granizo, cuando todo está devastado, justo ahí, justo ahora, vamos a sembrar nuestros mejores ciruelos.

Como cuando salimos a exigir la aparición con vida de los 30.000, hoy con las almas zurcidas, con las gargantas zurcidas y las conciencias zurcidas exigimos la vida, los sueños y los ideales de 30.001.



*Chaya. Riojana, una chinita más del pago. Jueves 7 de septiembre de 2017

Lo roto

Por: Marta Clara*

¿Cuándo fue la última vez?
Que apretaste tanto el botón
Que tiraste tanto de la soga
Que rompiste un corazón
Que forzarte algo hasta quebrarlo
¿Cuál fue tu noche más oscura?
Tu día más largo
Tu tarde más fría
Cuando se perdió
Tu brújula
Tu estrella
Tu rumbo
Y te diste la frente contra la pared
La cara contra el vidrio
¿Cuándo fue?
Que al fin, te diste cuenta... de eso
De todo
De lo que venias callando
Haciendo
Evitando
Omitiendo
Simulando
Mintiendo
Y estalló en pedazos
Cuando por fin entendiste
Que ya no había vuelta atrás
Y lloraste amargamente
Y sentiste toda la culpa
Todo el miedo
Toda la sombra
Toda la verdad

Que ya no pudiste reparar.

*Marta Clara: Nació en Salta, vive y ama en La Rioja, Argentina. Escribe en libretas y cuadernos. Una vez quemó más de cien poemas. Publica en su blog https://martagclara.blogspot.com.ar

Desgarro

Por: Mey Niederle*

Sufre más del miedo al dolor que del dolor mismo. Sufre la imaginación del desgarro más no se desgarra por miedo al dolor. Tiembla asustada por la idea de romperse, deshacerse, abrir sus contornos, desconocerse.

Imagina que la vida es bella cuando no duele, cuando es tibia, cuando Roza apenas la epidermis dando espasmos de existencias, breves.

Se construye fuerte en la evitacion de la oscuridad porque le teme. Quiere ser toda luz, dice que de ahí lo bueno proviene.

Y esta ahora de rodillas, resoplando, sintiendo expandirse sus entrañas, atravesada en cuerpo y alma, rasgando la piel, desintegrada en gemidos y pujos. Transformada. Reconociendo el gozo y el dolor todos juntos y en un instante.




*Mey Niederle: Nació en Salta. Es Lic. en Comunicación Social. Publicó en Familia y Cultura (suplemento del diario local) fue columnista de la revista El Emilio y otras publicaciones. Actualmente reside en Sanagasta, La Rioja, Argentina. Su blog es  http://espanta-pajaro.blogspot.com.ar/ . Se autodefine como Mujer- madre / mujer-danza /mujer-yogui.

Historia verídica


A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto. Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

Julio Cortázar

Ciclo

Por: Mey Niederle
http://distintaslatitudes.net/

Hoy me deshago. En hilos de roja magia me voy escurriendo por las orillas más húmedas del lecho rocoso; oscuro, interior.

Hoy las venas se rompen e invaden todo el cuerpo, se deshacen los límites de la piel y me desintegro en las sábanas, en los quehaceres, en la tierra de las plantas de mi patio.

Me desarmo roja, húmeda y caliente. Espirales, torbellinos, se ruedan partes de mí y todo suena inverosímil. Nada parece ser comprensible desde la razón, todo y todos quedan bajo un sutil manto, un tul, una neblina que ahuyenta a toda intención.

Inhalo con las plantas de los pies el aire que suave trepa hasta el vientre. Danzo suaves contornos redondos, lunares, brillantes, nocturnos, amables. Piso un espacio que cubre los suelos, como suspendida me muevo lento, escuchando un diálogo que va susurrando cada paso, adentro, recitando lenguajes antiguos, hablando la lengua nativa, latido de río por adentro.

Y me dejo ir. Y me escurro. Y me desintegro.

Luego volverán las instituciones y las verdes tareas.

Hoy, es rojo silencio.


*Mey Niederle: Nació en Salta. Es Lic. en Comunicación Social. Publicó en Familia y Cultura (suplemento del diario local) fue columnista de la revista El Emilio y otras publicaciones. Actualmente reside en Sanagasta, La Rioja, Argentina. Su blog es  http://espanta-pajaro.blogspot.com.ar/ . Se autodefine como Mujer- madre / mujer-danza /mujer-yogui.

Banksy, rompiendo normas


"Hay gente que se burla de ti todos los días. Se entrometen en tu vida, te lanzan un golpe bajo y desaparecen. Se burlan de ti desde lo alto de los edificios y te hacen sentir pequeño. Desde los autobuses hacen comentarios baladíes que insinúan que no eres lo suficientemente atractivo y que todo lo divertido sucede en otro lugar. Salen en la tele y hacen sentir a tu novia inadecuada. Ellos tienen acceso a la tecnología más sofisticada que el mundo ha visto y te agreden con ella.

Ellos son los publicistas y se están riendo de ti

Tú, sin embargo, tienes prohibido tocarlos. Las marcas registradas, los derechos de propiedad intelectual y la ley sobre derechos de autor se traducen en que los publicistas puedan decir lo que se les antoje, cuando se les antoje, con total impunidad.

Al carajo con eso. Cualquier anuncio en un espacio público que no te da la opción entre verlo o no, es tuyo. Tuyo para que lo tomes, lo reordenes y lo reutilices. Puedes hacer lo que quieras con él. Pedir permiso es como pedir que te dejen quedarte con una piedra que alguien te aventó a la cabeza.

Tú a las compañías no les debes nada. Menos que nada y en particular, no les debes ninguna cortesía. Ellas están en deuda contigo. Ellas han reorganizado el mundo para ponerse enfrente de ti. Nunca te pidieron permiso. No pienses en pedírselo tú a ellas." - (Banksy, 2013)